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 Halo

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daracanela
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MensajeTema: Halo   21.01.10 17:35

Halo

Capítulo 1

Shaoran


Ya por fin acá de manera definitiva al fin mi madre decidió darme el control de la sucursal en Tokio. La verdad es que estaba cansado de ir de aquí para allá cada quince días, o aquí en Japón o allá en China no en los dos… además estaba cansado de vivir en un avión, mi mejor amiga era la computadora y las únicas conversaciones que tenía eran cuando le pedía algo de comer o beber a la azafata, sí sólo una, para que más si solo tenía que atenderme a mi… pero bueno todo eso al fin acabo, ya estoy instalado aquí en Tokio y le voy a dar verdadero uso al apartamento que compré hace un año, creí que tendría que venderlo, porque me quedó allá aproximadamente 5-7 días al mes, parecía una buena inversión al inicio pero eso de viajar cada rato y pasar la mayor parte del tiempo en mi casa de China o en un avión pues no me hacía pensar que era una buena compra. Lo bueno fue que lo elegí con tres habitaciones porque mi prima siempre quiere viajar conmigo y así lo hizo… las primeras tres veces; ya no viene a Tokio, ya se lo conoce mejor que yo, porque mientras trabajo ella hace compras, paseos, cenas, o va a fiestas con sus amigas; por eso una tercera habitación, porque Meiling no viaja sin una amiga –mínimo-. Pero bueno ya al fin puedo usar ese apartamento que estuve a punto de vender ja.

Al entrar me detuve un momento para apreciarlo verdaderamente, al comprarlo contraté un decorador de interiores para que lo dejara justo como lo quería y lo hizo, recuerdo que me sentí satisfecho al momento de ver MI apartamento, porque nunca he vivido propiamente fuera de casa, loco ¿no? Tengo 25 años y a pesar de ser un hombre exitoso e independiente aún vivo con mi madre, y es que siempre hay un tipo de yugo con ella y el clan, entiéndase mi familia china que se rige por reglas y costumbres de hace siglos, en donde no te mudas de casa sino hasta que te has casado y puedes crear tu propia familia, pero pues eso ni siquiera lo he considerado, no está en mis planes casarme pronto, mucho menos luego de pasar tanto tiempo con Eriol Hiraguizawa.

Eriol es buen amigo que conocí cuando estudie con él en Oxford, Negocios y Administración de Proyectos. En la universidad fue mi compañero de cuarto y he de confesar que aunque sus costumbres al principio me parecían inapropiadas me deje influenciar por él y seguí (y sigo) su estilo de vida.

A mí siempre me inculcaron la idea de ser responsable y honestamente era un idiota a la hora de hablar con las mujeres, pues mi infancia y adolescencia me dediqué a estudiar, aprender artes marciales y complacer a mi madre cumpliendo las responsabilidades y tareas que me dejaba, la verdad para mí las relaciones no eran importantes, entre una chica y practicar definitivamente elegía practicar con Wei, que es quien me enseño lo que sé de combate. Participe en torneos de carreras, de matemáticas, de artes marciales; bueno se puede decir que fui un excelente estudiante, de ahí que fuera tímido con las chicas, pues apenas y hablaba o pasaba tiempo con una.

Pero al llegar a la universidad y ver que Eriol disfrutaba su vida de manera distinta a la mía me intrigó, él al igual que yo era una estudiante modelo pero a diferencia mía tenía 10.000 chicas tras él, no había día que no lo viera con una chica al lado y fue gracias a él, y sus amigas, que me di cuenta que había más de una chica enamorada de mí. Al principio fue algo raro pues a mí no me interesaban las chicas tanto como a él, es decir yo había tenido dos relaciones y habían sido largas y aburridas, pero cuando Eriol “me mostró el camino a seguir” pues descubrí verdaderamente el mundo.

Me di cuenta que las chicas gustaban de mi físico; mis ojos avellana, mi altura, mi cabello café, mis músculos (que sin saberlo contaban como un extra, pues yo no me esforzaba por mi físico, no me fijaba en eso, sino que entrenaba para las batallas y los deportes), mi acento (bueno eso las inglesas), hasta mi indiferencia les gustaba y bueno Eriol siendo inglés me enseñó a disfrutar la vida a su estilo, porque confieso que me gustan los deportes y las artes marciales pero eso no se compara con mi gusto por las chicas. Y gracias a Eriol aprendí a manejarlas tan bien como él lo hace; aprendí a hablarles sin timidez, a decirles lo que querían oír, encantarlas, hacer que se sonrojen, se sientan halagadas y a romper con ellas, además de hacer que acepten mi naturaleza “casanova” como le llaman en occidente, pues me canso rápidamente de ellas, es decir no son interesantes más que por una o dos semanas, ahí se acaba todo me desencanto y decido comenzar de nuevo con otra persona.

Caminé por el piso de madera del corredor, dejé mi abrigo en el perchero de metal y las llaves sobre una mesa auxiliar al lado cerca a la puerta, me dirigí con la maleta en mano a la sala un lugar amplio con 2 ventanas grandes que dejaban entrar la luz del día e iluminaba el lugar, de paredes blancas, al lado izquierdo habían tres cuadros de colores ocres y rojizos que le daban color al lugar, los muebles negros, grandes, largos y cómodos y la mesa de centro en vidrio sobre una alfombra blanca, si la verdad que al igual que antes me sentí satisfecho con el lugar. Mire a la derecha y vi la cocina, moderna, sabía que tenía todo lo que se necesita para cocinar aunque debería hacer algo de mercado pues estaba seguro de que no habría más que una botella de agua que fue lo último que compré la última vez que estuve aquí, cerca de la cocina a aproximadamente un metro y medio estaba el comedor, una mesa cuadrada de color café oscuro con un centro de mesa de frutas falsas de madera sobre un plato parecido a un wok y 4 sillas con espaldares altos alrededor . Al lado izquierdo bajo los cuadros había un bar así que acerqué a él para servirme un trago, bajé la maleta y mientras me servía algo de brandy volteé la mirada, las escaleras que daban paso a las habitaciones y un baño, pues la habitación principal contaba con uno propio, deje el vaso en la barra y tome nuevamente la maleta para subir a mi habitación.

Al igual que la sala mi habitación tenía una ventana que la iluminaba completamente con la luz del sol, la cama que dominaba el lugar se veía tan cómoda, con una la colcha beige y cuatro almohadones grandes en la cabecera, a un lado el closet, con algo de mi ropa y al final del closet el baño, con tina, ducha, y estantes llenos de productos que solía usar. La verdad es que estaba muy cansado por el viaje y además iba a salir con Eriol y su novia Tomoyo -irónicamente ahora él cambio; es un hombre fiel y con una sola chica en la mente Tomoyo Daidouji, heredera de Empresas Daidouji, está loco por ella y de hecho fue difícil convencerla pero al final él logró que estuviera a su lado y han salido por 8 meses ya- al restaurante que había él había abierto en Tokio, la verdad ya he ido a su restaurante en Inglaterra y pues en esencia es lo mismo, pero él quería que lo viera aunque tengo que esperar a Meiling y sus amigas que decidió viajar, seguramente para ver el restaurante de Eriol, y ella se demora dos horas en llegar pues no la esperé, más bien no supe que iba a venir, así que tuvo que tomar un vuelo después. Y bueno como al fin y al cabo tengo que esperarla creo que puedo dormir al menos dos horas. Solté la maleta al lado de la cama y me recosté en la mitad de la cama, tan cómoda como se veía pues había olvidado que tan buena era esta cama, resultado: muy buena y así mientras esperaba a mi prima me quedé dormido.

Cuando desperté ya Meiling estaba arreglada, creo que dormí más de lo esperado porque no las oí llegar, me despertó el secador prendido del ¿baño?, eso pensaba. Me pare miré el reloj de mi muñeca y me di cuenta que todavía faltaba para la cena, así que decidí tomar una ducha y colocarme algo más cómodo para la cena.

Al llegar al restaurante el anfritión me dirigió a la mesa de Eriol, mi prima y sus amigas decidieron pasar primero por el tocador – ¡raro!- vi a Eriol con su novia, por influencia de ella él ha invertido en negocios varios ¿cómo cuales? Como libros para niños, joyas y restaurantes, ellos han expandido sus acciones invirtiendo en lugares como estos, tanto que los libros ya van a ser una nueva vertiente de la empresa de ella, que se especializa en juguetes para niños, así que la adición de libros infantiles no es una rama tan extraña al portafolio de productos de la empresa. Las inversiones que ha hecho mi amigo han sido muy buenas, por ejemplo los restaurantes se han expandido en varios países de Europa (Inglaterra, Francia, Italia y España) y ahora aquí en Japón. En realidad estoy pensando en pedirle consejos de inversión a Tomoyo para lasIndustrias Li, dedicada a la tecnología doméstica, a ver qué nuevas cosas salen.

-Hola chicos –dije.

-¡Shaoran! –dijeron ambos, Eriol se levantó para darme un saludo de mano y Tomoyo de saludó con una sonrisa - ¿no dijiste que Meiling te acompañaría? Su prima –dijo lo último para Tomoyo.

-Si ella y sus dos amigas están aquí, en el tocador. –expliqué cuando estuve sentado y ahí fue cuando la vi, la chica más hermosa que había visto jamás, alta –tal vez me llegara al mentón-, cabello castaño claro, figura estilizada –opacada por su ropa no muy favorecedora aunque no le quitaba encanto-, piel clara, labios delicado y rosados y ojos hermosos, de pestañas largas que parecían delinearlos, cejas perfectas y color verde, mi favorito, preciosos aunque sin brillo en ellos. Me quedé con la boca abierta, bueno no literalmente pero sí pasmado por unos segundos, vi que se dirigía hacia mí y me emocioné pero al analizarla más a fondo me fijé en su ropa, un uniforme, era mesera del restaurante y nuestra mesera por esta noche.

-Buenas noches soy Sakura y los atenderé esta noche –dijo y nos pasó las cartas de menú.

-Hola Sakura –dijo Tomoyo sonriendo.

-Ah hola Tomoyo, lo siento no me fije –respondió sin responder la sonrisa de la novia de mi amigo.

Bien hace mucho no me tocaba una mesera tan hermosa, más bien nunca me había tocado una mesera tan hermosa. Sin poder evitarlo le sonreí como idiota pero pronto recuperé mi sentido común y decidí comenzar a utilizar mis tácticas, ya compradas por cientos de chicas, con la nueva mesera. Tal vez esta noche tuviera suerte y una buena compañía nocturna.

-De hecho estamos esperando a otras tres personas –le dijo Eriol devolviéndole la carta de menú.

-Muy bien – dijo la mesera, Sakura, suavemente y se retiro para que pudiéramos esperar a las demás, me molestó que se fuera sin siquiera verme, pero no fue por mucho pues Meiling y sus amigas hicieron acto de presencia rápidamente y Sakura volvió con nostros.

Recibí la carta de su mano y la rocé suavemente, como algo normal e inocente, lo extraño es que me pareció que ni se inmutó de mi acción, de hecho no me miro, ni me sonrió, reacción común a mi descuido. Se volvió a apartar para que pudiéramos elegir nuestra cena. Al volver tomó las ordenes de todos y al llegar mi turno me tomé mi tiempo, como si no supiera realmente qué quería, el menú era de platos ingleses y ya había probado la mayoría en el restaurante de Inglaterra pero aún así me tomé mi tiempo para que ella me notara, algo que me parecía imposible que no hubiera hecho ya pero bueno…

-Yo quiero… unos mejillones avinagrados –le dije sonriéndole, esperaba que me sonriera de nuevo, o se pusiera un poco nerviosa –ya he conquistado a unaque otra mesea antes y eso hacen- pero anotó la orden sin problema y luego miró a Kumumi a mi lado. La verdad estaba perplejo ¿cómo podía ella no sentir nada? Bien no tiene que derretirse de una vez pero pues ¿ignorarme? ¿Cómo se atrevía? Bien es un tanto tonto, pero creo que después de descubrir mis “encantos” no es normal que alguien se resista a ellos y me molestaba.

Eriol se me acercó y murmuró.

-Ni lo intentes, no tienes la más mínima oportunidad de anotar con ella, además es amiga de Tomoyo así que ¡déjalo en paz!

¿Cómo que no tengo oportunidad con ella? A qué se refiere Eriol, nadie es inalcanzable, nadie excepto.

-¿Así que esta con alguien serio? ¿Prometido, esposo? –indague.

-No –me dijo con su risita idiota en la cara- pero ni lo intentes.

¿Qué YO Shaoran Li no tengo oportunidad con ella? ¡Está loco, nadie está fuera de mi alcance! YO SOY QUIEN PONGO LOS LIMITES, NADIE ME LOS PONE A MÍ.

La chica… Sakura, Sakura, regresó con los puestos de mesa y comenzó a acomodarlos, vi cómo Meiling se molestó con la chica, obviamente se fijo en la belleza de la mesera.

-Este cubierto está sucio –dijo en tono despectivo, no soportaba que alguien de menor categoría fuera más hermosa que ella, y Sakura le ganaba por kilómetros de ventaja. Meiling en realidad no es fea es na mujer hermosa, con una figura envidiable, unos ojos de un tono rojizos rasgados marcadamente, piel clara, muy blanca y con un gran estilo de la moda, pero la belleza de Sakura era fresca, sencilla y arrebatadora al mismo tiempo. Esta chica era impresionante e impactante y ni se inmutaba por la atención que causaba.

La chica cambió el cubierto sin prestar atención al tono de mi prima.

-¡Ah esto se cae! –de nuevo mi prima, tirando el puesto base que le había dado la chica. Ella de nuevo y sin atisbo de molestia o desagrado recogió el puesto y lo acomodó apropiadamente, estaba ignorando a mi prima, buena manera de ofenderla, pero también me estaba ignorando a mí.

¿Qué le pasa? No pude evitar preguntarme por qué me ignoraba, por mucho que conociera “mi fama” nadie se resiste a mi atención y a tener sus 15 minutos de fama con una foto mía publicada con ella a mi lado.

El hecho me molestó bastante.

El postre se acercaba y vi como la chica esperaba en la barra de postres por nuestros pedidos, o por otros, en realidad no importaba, si las sutilezas no funcionaban lo haría de forma directa. Me levanté de la mesa y me dirigí a la barra, por un momento me hice el desentendido, medité el hecho de preguntarle en dónde quedaba el baño de caballeros, decidí hacer que le preguntaba como si ella fuera cualquier mesera no la mesera que me atendida, que viera que no me había fijado en ella realmente. Pero fue ella la que me ignoró, ni advirtió mi presencia.

-Oh lo siento no te vi- dije tratando de sonar sorprendido. Ella me miró directamente a los ojos, por primera vez en la noche, así que asumí que por fin me había notado. No supe que decirle así que solté lo primero que se me vino a la mente- lamento la actitud de mi prima –eso dejaba clara nuestra relación- no lo tome a mal, ella siempre es así en especial con una mujer hermosa– ¡bien! Me felicité pues aunque sin pensar me salió un galantería hacía ella, además que es como si la defendiera así que todo sumaba. Extrañamente ella me miró confundida, parecía como si le estuviera hablando en chino, cosa que estaba seguro no hacía –ella es así- intenté seguir pero su mirada sólo empeoró.

-¿Disculpe? –dijo moviéndose un poco hacía atrás ¿es que acaso pensaba que le iba a hacer algo?- creo que me confunde con alguien más- dijo y volvió a poner un rostro serio, en donde no pasaba emoción alguna.

-Mi prima… -creo que me puse nervioso- usted es nuestra mesera –le dije tratando a ver si reaccionaba.

Silencio.

-Ah claro –me ubicó- disculpe señor… ¿necesita algo, no le han tomado su pedido?- no, no me ubico. Ni siquiera se había dado cuenta que me estaba atendiendo. Me sentí furioso, ¿cómo podía ignorarme A MÍ? Al ver que me seguía mirando me di cuenta de que no había contestado su pregunta.

-No en realidad es que… no… quería… cambiar mi pedido, sino es problema claro –dije sin saber qué más decir- usted es mi mesera así que quería cambiar mi pedido.

-Pues ya iba a llevar los platos.

-Bien, no hay problema, disculpe –me sentí estúpido, no supe que decir y decía lo primero que se me ocurría.

Me dirigí de nuevo a mi mesa y Eriol se volvió a inclinar para hablarme.

-No te dije, ella está fuera de tu alcance –se burló.

-¡Nadie está fuera de mi alcance! –le respondí aún algo enfadado.

-Ella sí –esta vez fue Tomoyo quien habló- Y no es por ti, es por ella ya no es la misma –se entristeció- y te agradecería que no intentaras ninguno de tus jueguitos con ella.

Fruncí el ceño, me molestaba que me prohibieran –de alguna manera- conquistar a la chi… Sakura pero me molestaba aún más que ella me ignorara.

Meiling llamó mi atención y no pude seguir pensando en Sakura o Tomoyo que seguía algo triste, mi prima ya quería irse así que accedí y salí pronto del restaurante acompañado de ella y sus amigas.

-----

¡Dos días! Llevo dos días pensando en Sakura, y no solo en lo hermosa que es sino en la manera que me trató. Fui un cero a la izquierda para ella, yo nunca era un cero a la izquierda las chicas eran mi cero a la izquierda. Será capricho o lo que sea pero decidí llamar a Eriol para saber algo más de ella.

-Que ¿no entendiste? –Me preguntó jocosamente del otra lado de la línea- ella no le va a hacer caso. Mira si quieres te digo todo lo que sé de ella pero ni con eso vas a ganar algo. ¡Eso sí no le digas a Tomoyo que te dije! –me advirtió.

-Bien hable –le espeté.

-Hace ya dos meses que trabaja en el restaurante de mesera, a veces toma horas extras al parecer no le interesa mucho el dinero. No vive muy lejos del restaurante, se hospeda en una de las residencias estudiantiles de Yamasaki ¿lo recuerdas? –Claro que lo recordaba fue nuestro compañero en la universidad, hace ya un año que no hablaba con él, le dije algo parecido a un mmm sonido para que supiera que lo recordaba- bien se queda en una de sus propiedades, en realidad es cerca al campus de la universidad. Está terminando marketing o mercadeo y ventas no recuerda bien y para ayudarte aún más te digo que eso de ignorarte –era imposible que no lo hubiera notado- no sólo es a ti, ella es así con todos, hasta con Tomoyo, ella dice que es por algo que le pasó con su familia pero no sé bien qué es, generalmente con quien habla, y eso sólo monosílabos, es con Tomoyo. Nunca sale con nosotros, siempre salen ellas dos cuando quieren hablar, cuando Tomoyo quiere hablar.

-Así que la chica es un problema –concluí luego de tener toda la información.

-Sí y un caso perdido, yo te aconsejaría que no perdieras tu tiempo.

-Ni lo pienses, Shaoran Li no renuncia. Mañana la voy a visitar.

-Mañana no trabaja.

-Bien entonces creo iré a ver a nuestro viejo amigo. Colgué pero pudeescuchar la burla de Eriol antes de colgar.

Al día siguiente me estacioné frente al edificio, con las indicaciones de Eriol no fue difícil encontrarlo, entré preguntando por Kinomoto-san, ese es su apellido. Comencé a subir las escaleras pero la vi detrás de mí subiendo con una canasta de ropa en las manos, seguramente era su día de lavandería y tareas domésticas.

-Ah hola –le dije y de nuevo esa mirada confundida- que bien ver a alguien conocido, estoy un poco perdido- la confusión se intensificó.

-¿Lo conozco?

-Sí, bueno no –técnicamente no- pero el otro día me atendiste en el restaurante de Eriol.

-Creo que me confunde –respondió y volvió a poner la cara seria.

-Eso es imposible –le dije-No lo creo, recuerda que fui a la barra a cambiar mi pedido –nada, no recordaba nada, era como hablar con un bebe que nunca recuerda absolutamente nada, realmente frustrante- Su nombre es Sakura.

-Ah claro la verdad es que siempre hay mucha gente –reconoció, aunque aún no sabía si en realidad me recordaba.

-Si entiendo.

-¿Necesita algo? Preguntó y trató de pasar a mi lado, supongo que era simple cortesía y no esperaba un problema de mi parte.

-Sí, sí quisiera saber si me puede ayudar –se detuvo al escuchar mi objeción- busco a un amigo es el dueño del edificio Yamasaki Takashi.

-Él casi nunca viene –me aclaró.

-Qué mal, esperaba verlo llevo algún tiempo buscándolo.

-Bueno si él lo conoce creo que lo podría contactar en la agencia inmobiliaria, es decir si son amigos.

Buen punto pensé –Sí bueno es que hace poco me mude acá y no conozco nada, Eriol fue quien me dijo que este edificio le pertenecía.

-Si quiere le puedo dar el teléfono.

-Se lo agradecería.

-Venga conmigo – ¿perder mi tiempo? Sí claro. Bien ahora sólo necesito una excusa para quedarme y poder hablar por largo tiempo jajaja.

Llegamos a su piso y al abrir la puerta pude ver el lugar, no parecía que una chica viviera allí, no tenía decoración o algo parecido, me disponía a entrar cuando me dijo.

-Ya se lo traigo –y me cerró la puerta en la cara.

-Tome –dijo cuando volvió y me dio un papel.

-Gracias –le respondí y comencé a pensar cuál sería la mejor manera de invitarla a salir, dos segundos y apenas iba a decir algo me dijo.

-Bueno espero le pueda hablar con él, hasta luego.

Y me cerró la puerta en la cara de nuevo.

Esa chica era mal educada, despistada y lo peor hermosa, algo que me hacía quererla más.

Creo que tendré que intentar una técnica, estrategia o algo porque no voy a permitir que nadie me ignore.

Continuara:


Comentarios de la autora: Bueno traigo esta nueva historia con Shaoran y Sakura como protagonistas.

Espero les guste la historia y me dejen sus opiniones.
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MensajeTema: Re: Halo   24.01.10 1:26

Capítulo 2


He ido al restaurante por aproximadamente un mes, de esta manera ella ya me reconoce, ya sabe que existo. Bueno después de la octava vez me noto, antes era como un nuevo cliente siempre pero bueno ya sabe que soy asiduo al lugar y no me mira extrañada cuando la saludo amistosamente. De nuevo y como he hecho en el último mes le he dicho al host que la quiero a ella como mesera, supongo que ya sabe que tengo algún tipo de segunda intención con ella, pero ni me importa, ella es la que importa. Llegué un poco antes, quería hablar con ella antes de la hora de la cena, bueno a ver si logro algo, porque un día vine a recoger a Eriol e intenté hablar con ella, pero ella sólo asentía, era más por cortesía y parecía aburrida, algo extraño porque yo no soy aburrido y le estaba contando una muy buena historia, la gente pagaba por oír mis historias –en especial las chicas-, soy un hombre interesante pero con ella todo fallaba. La vi dirigiéndose a la cocina y me acerqué a ella.

-Hola Sakura – le dije, ella volteó inmediatamente, seguramente por el atrevimiento de llamarla por su primer nombre, pero es que luego de tenerla en mi mente tanto tiempo me acostumbré y no la puedo llamar Kinomoto-san cuando todas las noches me dice buenas noches soy Sakura.

-Li-san –me reconoció, luego de presentarme todas las noches y decirle ya me habías atendido me presenté como era debido, Shaoran Li había dicho, recuerdo que hice un gesto algo seductor y agregué Shaoran para ti, pero ella no se sonrojó ni nada, no me he podido acostumbrar a la idea de que ella es distinta, creo que seguramente tiene un tornillo zafado o algo. En fin ella no hizo caso a mi recomendación y siempre me dice Li-san no importa que yo le pida el favor muy amablemente de que me llame por mi nombre de pila.

-Shaoran –volví a intentar, tal vez algún día lo logre.

-¿Viene a ver a Hiraguizawa?

-Sí, de hecho me está esperando, solo que te vi y te quería saludar. –le dije y me dirigí hacía la oficina de mi amigo.

-¡Esa chica es de palo! –entré diciéndole a Eriol, quien sonrió ante mi declaración.

-¿Nada funciona? –Negué con la cabeza- te lo dije –me recordó y se reclinó en su silla- ya te lo dije no es por ti, ella es así con todo el mundo.

-¿De piedra?

-Algo así –me dijo.

-¿Me estás diciendo que se la pasa así siempre? Parece que no tuviera sentimientos o emociones o algo.

-Sí lo sé, eso lastima mucho a Tomoyo, eran mejores amigas pero como te comenté antes ahora apenas y hablan. Sé que su familia tuvo un accidente y murieron… Tomoyo dice que ella también murió en ese accidente.

-…Bueno ahora entiendo –reflexioné- ¿hace cuánto fue el accidente?

-4 años, sino estoy mal. Sakura estuvo muy mal, Tomoyo dice que fue horrible; ella trató de ayudarla, brindarle apoyo pero ella quedó muy mal, hace poco recuperó su vida, se mudó de su casa y comenzó a trabajar y estudiar.

-Pobre chica… -ha pasado por mucho.

-Eso no es lo peor –lo miré extrañado- su madre murió un par de años antes del accidente de algún tipo de cáncer, creo que ella tenía 16 años. –medito por un momento- Supongo que creó una especie de barrera para ser inmune al dolor y no tener que sufrir por algo así. –Se detuvo un momento- Por eso Tomoyo te dijo que no te acercaras a ella, porque no quieres algo a largo plazo –me miró y sonrió un poco.

-Eso no lo saben –me defendí, él me miró con una ceja levantada- bien, bien ya sé que no tengo un buen expediente últimamente, pero todo me lo enseñaste tu eh –me levantó más la ceja- bien ya sé que no eres más así.

-En fin eso no importa ya, como te dije ella no te va a poner cuidado, para ella la gente no es relevante, se acostumbra a que estén a su alrededor pero no les presta verdadera atención.

-Entiendo –medité- pero no deja de intrigarme y honestamente es la chica más hermosa que he visto.

-Sí la verdad que es linda pero no veo que puedas hacer algo.

-Honestamente yo tampoco –acepté derrotado- ¿Oye y si le dices a Tomoyo que salgamos los cuatro?

-Te digo que solo sale con Tomoyo nunca salimos los tres, bueno solo una vez pero porque me las encontré y ni modo de dejarme aparte.

-Ya veo. Bien entonces creo me quedaré con el plan de verla todas las noches en el restaurante, tal vez se dé cuenta de mi interés y me tome en cuenta –dije algo esperanzado.

-Sí, puede que eso pase… aunque lo dudo mucho amigo –me dijo honestamente.

-Yo también –le respondí.

----

El Sábado es 3 de Septiembre, cumpleaños de Tomoyo. Eriol le organizó una gran fiesta en un club a las afueras de la ciudad, he visto como se ha esmerado en cada detalle, quiere que todo salga perfecto y que ella esté feliz.

El problema: no sé que regalarle de cumpleaños… 24 años qué es bueno para una chica de 24 años… creo que alguna joya sería ideal… aunque no conozco muy bien sus gustos, debería preguntarle a Eriol.

-Shaoran –me dijo su voz al otro lado de la línea. –Qué bueno que me llamas quiero saber si vas a ir con pareja o no a la fiesta.

-Mmm no lo había pensado, supongo que con pareja.

-Bien, entonces tengo que agregar un lugar. Es que siempre que hay una fiesta y tu prima está asistes con ella pero como se fue hace tanto para China me olvidé de preguntarte jajaja.

-Sí ella es mi cita jajaja... Eriol llamaba para preguntarte algo… -escuché como hablaba con alguien más a su lado.

-Te digo que no, todo está bajo control –decía.

-En serio no puedo creer que me hayas organizado una fiesta y no tengas ningún problema –respondió una voz femenina, Tomoyo seguramente, aunque no se escuchaba claramente pues no estaba al lado del micrófono pero por su comentario no podría ser nadie más.

-Eriol… -intenté que me volviera a poner atención.

-…da…dame un… segundo que estoy…. –se interrumpió- ¡ah!

-¿Eriol? –bien su novia ocupó toda su atención.

-Shaoran hablamos luego vale –me dijo muy rápido- estoy algo ocupado en este momento –y colgó.

-Adios –dije por costumbre aunque sabía que nadie me escucharía.

Colgué el teléfono y mire la puerta de mi oficina como si me fuera a decir qué comprar. Comencé a pensar a quien conocía que tuviera 24 años… era una lista larga. Pero tendría que ser alguien que conociera los gustos de Tomoyo o tuviera gustos afines; la lista… inexistente. No sabía a quién pedirle concejo, Tomoyo era sofisticada y sencilla a la vez y no le podía dar cualquier cosa ya que era la novia de mi amigo y mi amiga por añadidura, aunque me faltara conocerla un poco mejor.

Quién, quién podría aconsejarme… ¿Meiling? No, mala idea Meiling es completamente opuesta a Tomoyo, entonces quién… un nombre vino a mi mente; Sakura.

Sakura era amiga de Tomoyo, la conocía desde la infancia, fueron mejores amigas; definitivamente Sakura sabría qué regalarle a Tomoyo.

Pero no podía ir y preguntarle, ella estaba trabajando y ya fui hoy al restaurante, fui a almorzar pues tengo que quedarme en la oficina hasta tarde y no podría ir allí a cenar. No he dejado de ir al restaurante ni un día en los últimos dos meses, esperando que Sakura note mi interés y me de algún tipo de señal de que le intereso, aunque soy consciente de que es muy poco probable. Pero ya fui hoy creo que notará mi intensidad si voy dos veces un mismo día… ¿pero qué más puedo hacer? Si no me acompaña a comprar mañana algo no tendré regalo para Tomoyo.

Decidido me levanté de mi silla y salí de mi oficina.

-Kawara vengo en dos horas si surge algo importante me contacta a mi celular –comuniqué a mi secretaria.

-Sí, señor Li.

Baje en el elevador al parqueadero y me dirigí a mi auto llame a Yan para que me llevara al restaurante y con él al volante no demoramos en llegar al lugar.

-Señor Li –saludó el host- que bueno verlo nuevamente, ¿mesa para uno?

-No de hecho vengo por otros motivos –le contesté rápidamente, busqué con la mirada a Sakura y la vi recogiendo unas cartas para alguna mesa, miré al host y noté la curiosidad en su mirada, estaba esperando que le contara mis motivos pero estaba soñando si en verdad creía que eso iba a suceder –disculpe –le dije mientras me apartaba de él. No me podía impedir la entrada siendo amigo del dueño, así que no tuvo más remedio que quedarse callado.

-Sakura –la llamé, ella volteó y me miró.

-Li-san –se extraño al verme, sabía que le parecería raro verme dos veces un mismo día- ¿No lo han atendido? Deme un segundo y estoy con usted.

Equivocado otra vez.

-No, no quiero que me atiendas –le dije y sonreí ante su deducción- vengo a pedirte un favor.

-¿A mí? -me dijo sin expresión o sorpresa alguna.

-Sí a ti. Como sabes el Sábado es el cumpleaños de Tomoyo y honestamente no sé que regalarle.

-Ah –bajó la mirada, como pensando algo luego la volvió a subir y me preguntó- ¿Y para qué me necesita a mí?

-Porque tú eres su amiga y la conoces mejor que yo.

-…Supongo –creo que no relacionó lo que decía con el hecho de que requería su ayuda.

-Necesito que me ayudes a comprarle algo, no sé que podría gustarle y no puedo comprarle cualquier cosa.

-Ya veo –asintió con la cabeza dos veces- bien creo que la conozco, pero no sé que tanto pueda ayudarlo –me extrañé- es decir yo le voy a dar algo un poco viejo, un recuerdo de cuando éramos niñas, no creo que eso le pueda ayudar a usted en algo.

-Pero sabes que eso le gustará.

-Creo que sí.

-Por eso, la conoces mejor que yo. Mira no importa lo que sea, de hecho estaba pensando en comprarle una joya, pero no sé sus gustos si pudieras ver una y decirme si le gustaría…

Volteó un poco la cabeza hacia un lado, luego subió los hombros como si le diera lo mismo o fuera cualquier cosa.

-Bien creo que le puedo ayudar.

-Gracias Sakura –sonreí ampliamente, la verdad me estaba comenzando a preocupar por la opción de que no me acompañara y me tocara comprar algo a mi criterio- ¿Cuándo puedes?

-Pues mañana tengo que trabajar por la tarde aquí así que no lo puedo ayudar, pero puede ser el sábado.

-Bien es que el sábado es la fiesta.

-Oh si la fiesta… pero puede ser temprano, a las 3 estaría bien y podría llegar a tiempo para la fiesta.

-Podríamos ¿no?

-No, la verdad es que no voy a ir, las fiestas no son lo mío. –creo que de alguna forma lo esperaba así que no me sorprendí.

-Entiendo, bien entonces el sábado a las 3 pm la recojo en su edificio.

-No hace falta, si quiere nos vemos en la joyería.

-Pero es que no sé qué voy a comprar, tal vez sea mejor alguna otra cosa.

-Bien entonces nos vemos en Iyoid Tokio a las 3 pm, es un centro comercial bastante grande creo que allí podría encontrar lo que busca.

-Mmm bien, como gustes. Adiós.

-Hasta luego señor Li.

Se dio la vuelta y se dirigió a la mesa que estaba atendiendo.

----

Iyod Tokio, eso había dicho creo que esta sería una buena oportunidad para hacer algún tipo de avance con ella, es decir voy a salir con Sakura Kinomoto y aunque no es una cita oficial puede convertirse en una, solo tengo que darle mi mejor sonrisa, contarle mis mejores historias y la tendré comiendo de mi mano al final del día.

Espero que las compras no nos vayan a tomar todo el día, pues tengo que venir a cambiarme y pasar por Nabiki para llevarla a la fiesta, aunque es una pena si hubiera planeado esto antes podría ir con Sakura como pareja, seguramente al final del día se sentirá mal de que la deje abandonada pero pues así son las cosas ella me hizo a un lado ahora era mi turno de hacerla a un lado, aunque tengo que confesar que no me gustaba mucho la idea.

Llegué al lugar pautado pero tuve que salir a la entrada principal, pues estaba en el parqueadero.

Ahí estaba sentada en unas escaleras de ladrillo, su cabello suelto con una diadema delgada de color azul, un saco con capota gris y unos jeans azules desgastados, en sus pies llevaba tenis a juego con el saco. La mirada perdida parecía que estuviera concentrada en algo pero verdaderamente no miraba nada, pues yo estaba en el rumbo frente a ella pero no me había hecho algún tipo de gesto de saludo o algo, ella simplemente no estaba ahí.

-Hola Sakura –le dije y salió del trace en el que estaba.

-Li-san ¿cómo está?

-Shaoran y muy bien –no dijo nada por mi comentario solo se puso de pie y me dijo.

-¿Entonces por dónde comenzamos?

-Bueno creo que eso lo decides tú, tú eres la que conoce a la cumpleañera mejor.

-Sí pero usted dijo que quería regalarle una joya.

-Si eso dije pero era solo una idea si crees que es mejor otra cosa no me opongo.

-Creo que podemos seguir con su idea.

Me molestaba el trato formal que tenía conmigo, es decir ya la conozco hace tres meses, la veo todos los días ¿por qué no me llamaba por mi nombre y dejaba de lado los formalismos? Comenzó a caminar dejándome atrás y no tardé en darle alcance.

-¿No crees que me podrías decir Shaoran? –le pregunté mientras caminábamos.

-La verdad no creo que me pueda acostumbrar, además usted es un cliente del restaurante es inapropiado que lo llame por su nombre.

-Pero te conozco hace algún tiempo.

-Igual no me parece. –Contestó rápidamente.

-¿Al menos podrías tratarme con más familiaridad no?

-¿Disculpe? –me miró seria.

-Te repito que te conozco hace algunos meses.

-No creo que sea posible –me contestó cortante.

-Entiendo –le dije, la verdad es que sí la entendía ella no quería cruzar la barrera de mesera/comensal y pues en realidad yo no era nadie para que me tratara con familiaridad, apenas y cruzaba palabras conmigo; aparte de un sí señor, en seguida, en un momento, no me hablaba de nada más. Entendí que debería dejar de tomarme atribuciones que no me correspondían ella era una mesera y yo el cliente nada más, por mucho que yo quisiera conquistarla eso no iba a pasar y ella solo me estaba haciendo un favor no más, no podía interpretar o aprovecharme de esto, aunque sí lo intentará no creo que lograra nada, era mejor respetar la línea que ella había puesto y no cruzarla pues podría ofenderla.

Caminamos por un corredor del centro comercial y llegamos a una joyería de la cual no vi ni el nombre. Entre y miré los objetos exhibidos pero en realidad no los veía, estaba pensando en Sakura y en de qué manera tratarla, pues lo último que quería era ofenderla o molestarla. Levanté la mirada y la joven detrás del mostrador tenía una gran sonrisa en el rostro, era como si viera a algún ídolo o algo así, giré la cabeza pero no había nadie detrás, luego recordé mi común efecto en las mujeres y le sonreí, creo que con Sakura me acostumbre a la indiferencia de las féminas.

-¿En qué puedo ayudarlo señor Li?

Me extrañó que supiera mi nombre, aunque claro salgo cada rato en las páginas sociales pero no soy lo que se diría “famoso”.

-Bien estoy buscando una joya para una amiga –le respondí y le sonreí un poco. El efecto fue inmediato la chica se sonrojó y eso le hizo bien a mi ego, había olvidado lo que era ser irresistible para una mujer.

-¿Qu… -se aclaró la garganta –qué tipo de joya busca?

-La verdad no sé, supongo que un anillo estaría bien.

-Bien –caminó dos pasos- le puedo ofrecer de este tipo –comenzó a sacar algunos de la vitrina.

Me acerqué a verlos pero ninguno me convencía realmente, me gustó uno delgado plateado con una flor verde como figura, pero sabía que no era para Tomoyo era más bien para…

-¿Viste algo bueno? –me giré para ver a Sakura que estaba viendo unos brazaletes.

-Pues la verdad no –la chica de la tienda notó que estaba con Sakura e hizo un gesto de disgusto al comentario de ella.

-¿Entonces no es una joya? –pregunté sonriéndole pero al darme cuenta volví a un gesto serio, no quería incomodarla. Yo no iba a cruzar esa línea que ella había dibujado.

-No creo –dijo y comenzó a salir, yo la seguí agradeciendo la atención de la chica y de paso la subida de ego. Caminamos hacia una tienda de flores pero al igual que en la joyería nada la convenció. Al analizarla, su actitud no cambiaba a la que tenía en el restaurante, es decir mientras caminaba podría haber estado llevando platos y no habría diferencia. Pasamos por una librería y de repente paró y se quedó observando la vitrina. Me acerqué a ver lo que ella analizaba y pude ver algunas películas infantiles exhibidas, no era nada del otro mundo sólo dvds, ella me miró y me dijo.

-Creo que lo encontramos –miró de nuevo la vitrina y señaló- el regalo perfecto para Tomoyo.

-¿En serio? –Me sorprendí- ¿y qué es? –le pregunté.

-La película Ningyo Hime (1)–me respondió y se adentró en la tienda.

-¿Estas... está segura? Es una película –le hable un poco más formal, creo que es lo correcto y lo que ella quiere.

-Sí, vera a ella le encantaba esa película, tenía una versión en Beta (2) a la cual se le daño la cinta y nunca más la consiguió, pero a ella le encanta ésta película; es la historia original de Hans Christian Anderson (3) y nunca la volvió a encontrar estoy segura que le gustará el regalo.

-Bueno si usted lo dice entonces le creo -le expresé. Me acerqué al hombre que atendía, le pedí la película y le dije que la envolciera para regalo, cuando tuve el objeto en mis manos me acerqué a Sakura y le dije.

-Muchas gracias, creo que llevo un gran presente para Tomoyo, algo que en verdad le agradará y no cualquier cosa.

-Por nada –me contestó mirándome a los ojos

-Creo que es mejor que el de Eriol jajaja –bromeé pero al no ver reacción en ella volví a mi cara seria.- Gracias –repetí.

-Por nada.

-Bien entonces vamos, la llevo a su edificio.

Creo que ella iba a refutar la idea pero al final no dijo nada solo asintió. En el camino al parqueadero, en la plazoleta, había un show de comedia, dos personas vestidas como bufones estaban haciendo su rutina. Sin darme verdadera cuenta de mis actos me acerqué al lugar a ver el show. Cuando pude ver la presentación uno de los hombres ponía algo en el suelo y el otro leyendo un papel caminaba y se caía, era un chiste muy clásico y algo tonto pero el hombre lo hizo muy cómico y no pude contener la risa, al igual que el resto del público. Mire a mi lado y Sakura estaba viendo el show pero su cara no mostraba algún tipo de alegría estaba igual de seria que siempre. Aunque me pareció raro decidí alejarme y seguir con el camino al parqueadero.

Llegamos al carro le abrí la puerta y luego me monté, prendí el motor y comencé a conducir hacía la salida. Ella no dijo nada y yo no sabía que decir, el silencio era incómodo así que traté hacer conversación.

-Eriol me dijo que va a la universidad –volteó el rostro para mirarme.

-Sí- dijo y luego volvió su mirada a la ventana.

-¿Y qué estudia? –indagué.

-Marketing.

Bien ella no colaboraba con la conversación, seguramente no quería hablar así que al no haber más nada que decir encendí la radio y dejé que la música llenara el incómodo silencio del camino.

El recorrido se me hizo largo, me sentía como fuera de lugar pero al fin habíamos llegado a su edificio.

-Bien llegamos –dije ella comenzó a quitarse el cinturón.

-Sí.

-Bueno… hasta luego y gracias de nuevo Kinomoto-san –creo, creo que frunció el ceño por un segundo y luego volvió a su seriedad regular.

-Por nada, hasta luego… Li-san –me contestó y salió del automóvil para adentrarse en su edificio sin mirar atrás.

----

Como dijo Sakura el tiempo me alcanzó perfectamente a las 6 pm estuve listo y me dirigí a recoger a Nabiki, era un chica hermosa con el cabello rubio, ojos azules y curvas envidiables. Pero a la hora de la verdad aburrida, muy, muy aburrida, estuve hablando con ella en la fiesta pero no me interesó nada de lo que me dijo, la verdad creo que me estaba hablando de perros o peluqueros o no sé pero tan interesante era lo que decía que me puse a pensar en mi lista de mercado mientras asentía. Cuando la tuve lista y guardada en mi mente me levanté de la mesa y me dirigí hacía Tomoyo para darle mi regalo.

-¡Qué entretenido te ves! –me dijo Eriol cuando me acerqué a su novia.

-Ja ja –le respondí de mala gana. Miré a Tomoyo y le dije- Feliz cumpleaños –mientras le entregaba el presente.

Ella sonrió, me dio las gracias y comenzó a abrir el regalo.


-¿Es… es… La Sirenita? –Me preguntó emocionada.

-Sí, la original –le contesté.

-¿Cómo….? ¡Gracias! –me dijo y me dio un abrazo- ¡Me encanta Shaoran muchas, muchas gracias! No sabes cuánto he buscado esta película. ¿Dónde la conseguiste? –me preguntó emocionada, me alegró que la cara de Eriol estaba completamente sorprendida, obviamente no espera esa reacción ante mi regalo jajajaja.

-Por ahí –le contesté haciéndome el misterioso.

-¿Pero cómo supiste?

-Saku…Kinomoto-san me ayudó a elegir tu regalo.

Su expresión cambió un poco, ya sabía que ella no me quería cerca de Sakura para causarle algún daño, pero estaba más que equivocada pues Sakura ni siquiera me daba la hora.

-¿Sakura? –preguntó Eriol.

-Sí, le pedí el favor que me ayudara con tu regalo –miré a Tomoyo- y así lo hizo.

-Ah, bien… muchas gracias Shaoran, me encanta.

-No te preocupes no estaba tratando de conquistarla o algo así –intenté tranquilizarla.

-Y aunque trataras no daría resultado jajaja –dijo Eriol burlándose de mí aunque al mismo tiempo aligeraba el ambiente.

-Tienes razón –no pude negar- ¿y tú que le regalaste? –quise saber, por la reacción de Tomoyo tal vez no fuera broma que mi regalo era mejor que el de él.

-Un relicario –me contó.

-¿Un relicario? –repetí tal vez él necesitaba ayuda con los regalos.

-Pero no cualquier relicario –agregó Tomoyo- es un relicario de 1921 –le sonrió a su novio y lo abrazó de la cintura- además tiene una foto donde estoy con mi padre cuando era pequeña, es hermoso –terminó ella emocionada. Bien no Eriol no necesitaba ayuda con los regalos.

Hablamos un poco más pero al ver a mi pareja sola y aburrida regresé con ella, comenzó de nuevo su historia del perro y decidí que era hora de bailar. Bailamos toda la noche, para eso sí servía la chica jaja. Al final la fiesta fue un éxito y todos la pasamos bien. Encendí el auto y comencé a conducir hacia la casa de Nabiki pero al pensarlo detenidamente no podía desperdiciar la oportunidad, es decir desde que me empeñe en conquistar a Sakura me he limitado un poco con las chicas, sólo he estado con cinco chicas (dos de ellas secretarias que me tocó cambiar de departamentos para que no hubiera problema alguno) y sería pecado no pasar la noche con una chica como Nabiki. Sé que es superficial pero soy hombre, son necesidades básicas y aunque algunas han sido una completa decepción, pues no siempre es así y Nabiki se veía una chica recorrida, que sabía lo que hacía y lo que quería, así que tome la oportunidad y me dirigí a mi apartamento.

-¿Dónde estamos? –preguntó haciéndose la ingenua, ya conocía el teatro de la chica ingenua, siempre era divertido.

-En mi apartamento –le contesté mirándola profundamente. Me acerqué y tomé su barbilla con mi mano izquierda y la besé. No opuso resistencia alguna, de hecho se pasó de su silla a la mía pero el timón le molestó así que le dije- ¿Entramos?

-Aja –respondió y me volvió a besar. No sé como salimos del auto y llegamos a mi apartamento, pues no nos despegamos en ningún momento.

Solté las llaves en la mesa y cerré la puerta, comencé a desvestirla mientras caminábamos y ella hizo lo mismo conmigo, no perdimos el tiempo, de hecho no alcanzamos a llegar a mi cuarto nos dirigimos al sofá más largo. Me recosté sobre ella y me sonrió, no sé por qué pero en ese momento pensé en Sakura, era extraño pensar en ella en esta situación. Pero creo que al poner distancia yo también le estaba diciendo de alguna manera adiós y no quería decirlo, no sé si porque me hería el ego saber que en realidad no había podido con ella o por alguna otra cosa pero no pude evitar el sentimiento de querer a Sakura en el lugar de Nabiki. Dejé el pensamiento a un lado y me centré en lo que hacía.

____

El día siguiente fue tranquilo, al despertar me bañé, me vestí, preparé el desayuno, desperté a Nabiki del sofá; ella me sonrió se vistió y se fue aunque sin saber por qué la invité a cenar al día siguiente, ella estaba extasiada para mí no fue la gran cosa, es decir Nabiki era atractiva pero no interesante, era perder el tiempo una diversión a mi decepción de los últimos meses. La verdad es que estaba perdiendo mi tiempo con Sakura ella no me iba a poner atención, lo mejor sería olvidarla y no obsesionarme con eso de que no me pusiera cuidado.

Hice las compras de la lista que hice mentalmente en la fiesta del día anterior, vi un partido de futbol revisé algunas cosas de la oficina y luego estuve libre. No tenía nada que hacer, estaba solo en el apartamento. No me gustó mucho el vacío así que decidí llamar a una amiga que resultó ser (presioné un número al azar en mi agenda de contactos) Merida una chica linda y tonta, como la mayoría de chicas con las que salgo. Quise marcar pero al final no lo hice, yo ya conocía a la chica sabía que no era interesante, en realidad terminaríamos en mi apartamento y ante el pensamiento me sentí algo vacío, además que estaba saliendo con Nabiki, bueno algo así y mañana teníamos una cita… no podía acostarme hoy con otra y sonreírle mañana como si nada hubiera pasado, yo no era así.

Decidí que lo mejor sería ver una película puse una que se veía interesante pero no vi gran cosa me pare del televisor y baje a hacerme palomitas, cuando regresé me di cuenta que no la había pausado pero no me había perdido de nada. La película fue un fiasco, tanto que me quedé dormido, me levanté a las 2am para acostarme en la cama, estaba sobre un sofá del cuarto, y apagar el televisor.

El lunes llegó y todo pasó sin complicaciones, reuniones con socios y clientes exitosas y satisfactorias, hice algunos balances, revisé otros y al final estaba listo para recoger a Nabiki e ir a cenar. Me dirigí al restaurante de Eriol, supongo que por costumbre, llegamos y como costumbre pedía a Sakura como mesera.

Al final me di cuenta por qué lo hice, por qué fui a ese restaurante y por qué pedí que Sakura me atendiera, era para darle celos a ella. Quería que me viera con alguien más, era un truco más de mi parte aunque lo había hecho sin pensarlo o planearlo, solo lo hice, un truco más para llamar la atención de ella, un truco que nunca había tenido que usar pero que sabía.

Y para mi decepción Sakura no dijo nada o se sorprendió de verme con alguien más, generalmente yo cenaba solo o con Eriol pero nunca con mujeres, bueno solo si Tomoyo se nos unía, pero de resto nada, nunca y a ella eso no le importaba. Yo no le importaba y ya tenía que dejar de pensar en ella seguir mi vida y dejarla en el pasado, hacerla a un lado como ella hacía conmigo al ignorarme.

Me puse de mal genio y sé que no fui una buena compañía para Nabiki pero es que el ser despreciado por alguien no me gustaba.

A la mañana siguiente cuando desperté a Nabiki me di cuenta que ella esperaba que la invitara de nuevo a algún lugar pero honestamente no quería seguir con ella, no quería a nadie, la rabia no se me había pasado, seguía herido por la indiferencia de Sakura y ni siquiera pude fingir bien con Nabiki, no fui cortes ni caballeroso, le dije que tenía que salir y le dejé dinero para un taxi, ni siquiera le prometí llamarla.

En el trabajo no fue mejor, creo que el mal humor me hacía equivocar en lo que hacía, no fui elocuente en la reunión que tuve sobre una proyección para dos años de una nueva campaña publicitaria, estaba hecho un desastre a la hora del almuerzo me dirigí al mismo restaurante que hace tres meses.

A la entrada como siempre el host atendía a los comensales.

-Mesa para uno y quiero que Kinomoto sea mi mesera. –le espeté al hombre que acomodaba a las personas en las mesas.

-Pero… -Él se veía algo intimidado, supongo que por mi tono pero no me importó, comenzó a caminar dentro del lugar, lo seguí y me senté en la mesa que me indicó.

-Buenas tardes soy Sakura y s…

-mi mesera hoy, sí ya sé ¿cómo está Kinomoto? –le dije sin mirarla e interrumpiendo su saludo.

-Li-san… es usted –¿quién más quería que fuera?

-¿Disculpe? –ahora resulta que le incomodo, además de todo.

-No nada, es solo que ya me iba –la miré extrañado- me tomé el día libre.

-Oh lo siento, no se preocupe no tiene que atenderme puede irse –le dije al saber que había interrumpido sus planes.

-No se preocupe, usted es un cliente fijo y sería una descortesía no atenderlo.

-Gracias –le iba a insistir en que se fuera pero verla me agradaba.

-¿Y qué desea ordenar? –me preguntó aunque no me había dado la carta.

-Bien creo que un bife de –mi teléfono sonó- un segundo –le dije- ¿Qué pasa Kawara? –le pregunté a mi secretaria pues el número era de la oficina- no, ellos tienen que venir la próxima semana- esperé la respuesta de mi secretaria- aggg –no pude evitar el gruñido- ¡bien dígales que yo iré a su oficina la próxima semana y serán sus términos! –le contesté a mi secretaria y le colgué sin esperar respuesta alguna- ¡Este día apesta! –dije, aunque más para mí que para Sakura.

-¿Problemas?–preguntó.

-Muchos –la miré, su rostro estaba serio, de nuevo era una conversación por educación que por interés- nada de su incumbencia –le dije pero me arrepentí, no debía ser grosero con ella, ella no tenía la culpa de lo que me pasara –quiero un bife 3/4 de lomo.

-En seguida –respondió.

Trajo el puesto de mesa y cuando iba a poner el plato se me cayó el puesto, me sentí estúpido, ella lo acomodó sin decir nada. Me trajo mi comida y le pedí un whisky seco, cuando me lo trajo no sé como solté mi celular sobre el bendito vaso, hoy era el peor día para hacer cualquier cosa, de nuevo me sentí como idiota y la miré para ver si se burlaba de mí o algo pero no, estaba con su cara de siempre mirándome, esperando que le pidiera el postre.

-No deseo nada más –le dije sacado el aparato del vaso.

-Muy bien, ya le traigo la cuenta –dijo y se dirigió a la caja, volvió pronto con el foldercillo y la cuenta dentro, saqué mi billetera y busqué mi tarjeta de crédito.

-Lo que faltaba- me dije- no traje las tarjetas, hoy soy un completo inepto –me sonrojé luego de decirlo pues estaba seguro de que ella me había escuchado pero de nuevo su rostro estaba serio y sin señal de burla- Tome -le di el dinero en efectivo- gracias.

-Por nada señor Li –dijo, tomó el foldercito y se dirigió a la caja.

Me quedé mirándola por un momento y cuando me di cuenta que ya no estaba allí me puse de pie de inmediato, me sentía como un idiota y aunque ella no se había burlado de mí eso me parecía peor, ni siquiera podía ser su bufón. Salí del lugar y busqué mi auto, estaba en la esquina y de camino allí Sakura estaba caminando hacía mi, supongo que había salido por la puerta trasera. Levaba una chaqueta de cuero negra de corte corto, una blusa en V blanca y un pantalón negro, se veía muy hermosa, más si era posible.

-Hasta luego señor Li –me dijo cuando pasó a mi lado.

-¿Usted nunca se ríe? –le pregunté, ella se dio la vuelta y me preguntó.

-¿Disculpe?

-Le preguntaba si usted nunca se ríe.

Se veía algo sorprendida por mi pregunta, como si no supiera como contestarla.

-Lo digo porque hoy me comporte como un idiota sin cerebro o habilidades motrices, cualquiera se hubiera burlado de mí pero usted se quedó seria todo el tiempo.

-¿Preferiría que me hubiera burlado de usted? No creo que a un cliente le guste que su mesera se mofe de él.

-Bien… pero el día que me acompañó por el regalo de Tomoyo, creo que fue la única entre el público que no se burló de esos payasos.

-No me causó gracia –me contestó tranquila.

-Pero nunca la he visto reír.

-No tengo por qué reírme.

-¿Nunca?

-No.

-Imposible que nada le cause gracia.

-Pues muy posible porque no tengo de qué reírme.

-¿Ve, eso es raro? Cualquier otra persona se hubiera reído o sonreído al escuchar mi pregunta es una reacción normal, automática diría yo, pero usted no se ríe, ni por acto reflejo, es más dice que no se ríe nunca.

-Pues así soy yo –frunció el ceño.

-Lo siento no quería ofenderla per…

-No me ofendió –me dijo- la sinceridad nunca me ofende. Hasta mañana señor Li –me dijo y se dio la vuelta para seguir su camino.


-¿La puedo llevar? –le pregunté.

-No se preocupe, no me ofendió Shaoran. Hasta mañana.

Shaoran.

Había dicho Shaoran ¡me había dicho Shaoran!

¿Por qué?

No lo sabía pero eso no me quitó felicidad, me había llamado por mi nombre por alguna extraña razón, quise decirle algo pero supongo que estaba tan ensimismado que no me di cuenta de cuando ella se fue. Pero no importaba lo único que importaba por ahora es que Sakura Kinomoto me había llamado Shaoran.

Ese simple hecho me arreglo el día completamente y el resto del día tuve una sonrisa en el rostro, no la pude quitar, no la quería quitar, me salía involuntariamente pero no la iba a desplazar por ningún otro gesto. El resto del día fue feliz, nada opacó mi alegría del almuerzo.

---

N/A: Bueno aquí traigo el capi dos del fic ¿cómo les pareció? La verdad escribir como un hombre es un poquito difícil, siempre pongo más lo que yo pienso o lo que quiero en mi hombre ideal jajaja pero tengo dos hermanos mayores y eso me ayuda a ubicarme un poquito en la mente masculina jejeje.

Bueno ya saben que es lo que le pasó a Sakura y por qué es como de piedra, aunque Shaoran siguió intentando sin soltar la toalla y al menos logró que ella lo llamara Shaoran jajaja.

No sé por qué le dio a la página por poner una parte en negrita y por más que le intenté no lo pude quitar por eso está una parte en negrita y el inicio normal, pero es que por más que intenté no se pudo ni sé como esta parte quedo bien jajaja.

Espero les haya gustado el capi y me dejen sus comentarios o me los envíen a mi correo.

(1) Ningyo Hime: Es el nombre japonés de La sirenita, historia de Hans Christian Anderson, cuenta la historia tal como la escribió el autor y no con el final alterado que muestra la versión de Disney. La verdad es una película muy bonita y muy triste.

(2)Beta: Es un formato de video anterior al VHS.

(3)Hans Christian Anderson: Hans Christian Andersen (Odense, 2 de abril de 1805 - Copenhague, 4 de agosto de 1875) fue un escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos "El patito feo" o "La sirenita".
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Isa-S.S
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MensajeTema: Re: Halo   28.01.10 10:33

Konichiwa, a decir verdad Daracanelita, yo esperaba más más (IwI) acción, haha! Cmo dijist q era algo nada bajo de tono, me figure otra cosa (la imaginación y sus encntos!)

Demo demo, se nota q le pons muchos empeño. Se ve xq le pusiste esas nots al pie y son cosas q hacn la historia mucho más real y emcionant! dakara SUKI... al mns he leido algo q vale la pena y no cmo muchaas cosas de FF (/w/).... me gusto lo de la sirenita ***
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MensajeTema: Re: Halo   06.02.10 0:03

Isa-S.S escribió:
Konichiwa, a decir verdad Daracanelita, yo esperaba más más (IwI) acción, haha! Cmo dijist q era algo nada bajo de tono, me figure otra cosa (la imaginación y sus encntos!)

Demo demo, se nota q le pons muchos empeño. Se ve xq le pusiste esas nots al pie y son cosas q hacn la historia mucho más real y emcionant! dakara SUKI... al mns he leido algo q vale la pena y no cmo muchaas cosas de FF (/w/).... me gusto lo de la sirenita ***

Jajaja no pero más acción era el nuevo capi del otro fic, este va a su paso
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MensajeTema: Re: Halo   06.02.10 0:50

Capítulo 3

Shaoran.


Creo que sonaba mucho mejor cuando ella lo decía.

Shaoran.

Me había pasado la última hora pensando en eso, el hecho de que ella me llamara por mi nombre… pero por qué lo hizo, es decir me alegra que lo haya hecho, vaya si que me gusta, pero qué la impulsó a hacerlo… De repente recordé ese mínimo instante en que la llamé Kinomoto-san cuando me acompañó por el regalo de Tomoyo, pues no es que esté 100% seguro pero creo que frunció el ceño, tal vez… tal vez no le gustó que la llamara por su apellido y la tratara formalmente y por eso me llamó Shaoran ¡sí! Tenía que ser eso… aunque podría ser por demostrarme que no estaba molesta… pero ella no sabe, bien no creo que sepa, que me tiene loco y que el hecho de que esté molesta conmigo me afectaría, que eso de sonreír que le pregunté no lo hice con mala intención. Ella no sabe nada de eso, entonces sí es por lo de Kinomoto-san. ¡Siií! Reaccionó ante algo que yo le dije, reaccionó ante mí. ¡Gracias Dios!

No puede evitar la euforia y creo que mi secretaria me oyó porque me preguntó si necesitaba algo por el intercom. Supongo que mi sonrisa se ensanchó, pero no podía hacer nada por impedirlo Sakura me había llamado por mi nombre porque se molestó, o algo parecido, el hecho que la llamara Kinomoto-san. ¡¡¡¡Yupiiii!!!!, si sueno como un niñito pero no puedo hacer nada.

Salí de la oficina luego de no hacer mucho, vi las demandas que había enviado Takamushi para eso de sus términos, era un contrato grande y olvidé la reunión de hoy pero bueno no estaban tan mal esos términos, no me dejaban en desventaja.

En mi apartamento cociné algo rápido, un sándwich, y luego subí a mi habitación a ver algo de televisión. La televisión en un principio había estado en la sala pero cada vez que me iba a dormir me tocaba subir y no me agradaba porque me despabilaba y se me iba el sueño, en cambio ahora en mi cuarto eran dos o tres pasos y listo estaba en mi camita.

Los juegos de futbol eran malos, el equipo sí que estaba decayendo, así que apague el aparato y quise hacer otra cosa pero no sabía qué hacer.

Estaba completamente solo en mi apartamento y no sabía qué hacer. Mal por mí, me acostumbre a mi familia de China, es decir allá nunca se está solo ya sean niños corriendo o llorando o alguna persona del servicio pero siempre hay alguien… en cambio acá estaba completamente solo. Eso no me gustó, bueno sí quiero mi independencia pero estando solo me aburro, no puedo hablar con nadie ni se me ocurre nada que hacer. Soy algo patético, lo sé, me acostumbre a mi familia aunque me queje de ella.

Pensé en llamar a alguna chica para que me hiciera compañía pero de repente eso no me pareció bueno o divertido en todo caso, la idea no me produjo algún interés así que la deseché.

No sé ni cómo pero Sakura llegó a mi pensamiento, la hermosa camarera que me tenía loco desde el primer día que me atendió hace ya dos meses. Me pregunto si en realidad no se da cuenta de mis intenciones, ¿no le parecerá raro que sólo ella me atiende?, bueno aunque seguramente ni lo nota, seguramente no nota que prácticamente la acoso, pues estoy todos los días en el restaurante…

… pero no creo, ya hubiera dicho algo o dejado de atenderme, seguramente ni cuenta se da que la visito todos los días. NO, adiós pensamiento pesimista, porque hoy Sakura me llamó Shaoran y eso no me lo quita nadie jajaja.

Al día siguiente al hacer mi acostumbrado recorrido hacia el restaurante de Eriol, me pregunté si me seguiría llamando Shaoran o si sólo había sido ayer, un evento de una vez en la vida. Es más si podía volver a tratarla de tu y si ella me iba a tratar de la misma forma. Me costó caminar lo poco del auto a la entrada pero mejor salir de una de esas dudas, no me importa como ella me diga o trate le voy a decir Sakura, sí, no importa así la voy a llamar… pero si no quiere… no, no importa le voy a… no mejor espero que ella me salude y me hable para saber en qué situación estoy con ella, sí es lo mejor.

Entré me senté y apenas la vi sonreí, aunque no era mi sonrisa seductora era distinta creo que hasta tonta, y le dije.

-Hola Sakura ¿cómo estás? –Bien hasta ahí había llegado mi súper plan.

-Bien. –eso no me ayudaba para nada.

-… - ¿qué le puedo preguntar disculpa me vas a llamar Shaoran permanentemente o era solo ayer? Me miró esperando algo, no sabía que en realidad así que no dije nada.

-¿…y ya sabes lo que vas a ordenar? -¡Luz verde, luz verde! Me estaba tratando de tu, eso era bueno, muy bueno.

-Sí… quiero pasties de Cornualles.

-Enseguida.

De nuevo estaba feliz, creo que existo para ella. Me di el lujo de pedir pastel para celebrar, yo solo, pero qué importa.

*-*-*-*

-Eriol no puedes dejarme morir –en la tarde decidí llamar a Eriol para lograr algo con Sakura, lo que fuera era ganancia.

-¿Pero cómo quieres que te ayude? Ella apenas y me habla. ¿En serio te llama Shaoran?

Había pasado la última semana yendo al restaurante a disfrutar de su familiaridad, pero creo que debía avanzar. Ya me llamaba Shaoran pero no había pasado nada más, creo que es más que claro que soy yo quien debe echar a andar esto porque ella no hará nada, obviamente. Le conté a Eriol el suceso y no se l creía era la tercera vez que me preguntaba eso de que si me había llamado Shaoran, esperaba que él me ayudara de alguna manera a seguir avanzando con Sakura.

-Sí. Y si le propones a Tomoyo que salgamos los cuatro, de esa manera ella la convence.

-Te digo que ella sólo sale con Tomoyo, nunca salimos los tres, bueno esa vez que me las encontré.

-¡Pues encontrémonoslas otras vez! –Entendí el silencio de mi amigo, así que seguí- Claro vamos los dos y como ustedes se van a poner a hablar de cuanto se aman pues yo le hablo a ella.

-Bien… no suena tan mal, lo haré –aceptó como si fuera lo más difícil del mundo ¡cuidado y ayuda a un amigo caído!

Y así lo hicimos el sábado por la tarde me encontré con Eriol en un centro comercial Atlantida, la verdad estaba algo nervioso y el que inventó la excusa del encuentro fue Eriol y era él quien la recordaba. Pasamos por varias vitrinas, corredores y lugares, lo malo de que un centro comercial sea grande, y al fin ubiqué a la chica de mi interés, con sus gemas verdes mirando… la nada y Tomoyo frente a ella emocionada relatando algo.

-Vamos –me dijo Eriol cuando encontró a las chicas. Estaban en un café, Tomoyo tenía una galleta frente a ella mientras Sakura sostenía un café.

-Dos cafés negros –pedí en la barra. Eriol siguió derecho a conseguir una mesa; todo debía pasar muy casual y creíble ante los ojos de Tomoyo.

Recibí los cafés y me dirigía a nuestra mesa, Eriol ya estaba allí mirando su blackberry y fue ahí que Tomoyo dijo.

-¿Shaoran? –volví el rostro para ver quién me hablaba y ubiqué la mesa de Tomoyo me acerqué dos pasos- ¡Shaoran! ¿Qué haces aquí? –como no recordaba la razón que me dijo Eriol me puse algo nervioso.

-E… estoy con Eriol –bien… que le diga él- está por allá –señalé. Eriol seguía con su blackberry.

-No lo vi entrar –dijo Tomoyo mientras lo buscaba con la mirada- ah sí ya lo veo –di un paso más y educadamente saludé a su acompañante.

-Hola Sakura.

-Shaoran –hizo una pequeña reverencia con la cabeza, bien seguíamos bien.

-¿Vamos con ellos no Sakura? –Sí. Victoria. Sakura asintió y se levantaron para ir a la mesa de Eriol, quien hasta ahora veía a su novia, Eriol era un gran actor eso de lo admitía. Tomoyo lo beso y lo saludó entusiasta, muy entusiasta para mi gusto aunque no es que la conozca perfectamente.

-Tómalos –dijo Eriol como resignado y sacó una cajita de terciopelo. Tomoyo la abrió emocionada, así que por eso tanta felicidad, entendí; joyas. Esa era la excusa él le prometió un brillante regalo para la cena, estaban celebrando algo, aniversario supongo. Sacó los aretes de diamantes y sonrió, su rostro era la felicidad completa, se los puso y abrazó a Eriol.

-Gracias, gracias. Me encanta –y lo besó. Eso me incomodó un poco, no me gustaba ver afecto entre los demás, mucho menos cuando yo no tengo nadie al lado, porque definitivamente Sakura ahora contaba como nadie. Estaba terminado su café como si estuviera sola en la mesa, no miró a Eriol y Tomoyo abrazados y besándose, no me miraba a mí, no miraba su café o a la gente que pasaba frente a ella.

-Tomoyo creo que me voy ya -dijo.

-Bien, nos vemos Sakura fue agradable salir contigo. –Le contestó su amiga.

-Adiós, adiós Hiraguizawa –Eriol movió la cabeza como único gesto.

-Yo te acompaño –le dije.

-No es necesario –claro obviamente no quiere mi compañía, ya recordaba el incómodo silencio del sábado pasado.

-No me importa, igual también ya me iba –me levanté de la mesa y me despedí de los que quedaron en ella. Dejé que ella fuera adelante, como dos pasos, de esa forma no tenía que aguantar mi incómoda presencia.

Caminamos por el hall del tercer piso y me sentí como guardaespaldas, pues muy mal sino me quería a su lado, la alcancé y la pasé, los dos pasos, ella me siguió el paso nos acercamos a las escaleras mecánicas pero recordé que había llevado auto, y que estaba en el último piso en el parqueadero cubierto.

-Espera mi auto está en el estacionamiento, si quieres te puedo llevar –le dije deteniendo su camino y ofreciéndole mi auto.

-No es necesario –de nuevo las negativas, eso me estaba comenzando a molestar, yo sólo estaba siendo cortés.

-Como quieras –le dije, di la vuelta y comencé a caminar.

-¿Estás molesto? –la pregunta me extrañó, la verdad pensé que no iba a notar mi actitud.

-Bueno solo estaba siendo cortés –le dije para que entendiera mi intención.

-Pero como sabe vivo en el downtown de Tokio.

-No me importa desviarme –bien eso era mentira llevarla era ir en dirección contraria a mi apartamento- pero si prefiere el metro no hay problema.

-¡No! –dijo rápido- bien le agradezco el ofrecimiento.

¡No puedo creerlo! Notó mi molestia y aceptó mi compañía aunque no le agrade.

Comenzamos a dar la vuelta para tomar las escaleras que nos subiría, había muchas tiendas y kiosquitos en el piso, pero ella no se fijaba en ninguno, era raro ver que una chica no se antojaba de nada. Subimos y justo frente a las escaleras mecánicas había una tienda de ropa y me dijo.

-Oh lo siento olvidé que vine aquí de compras con Tomoyo. Necesito comprar un pantalón negro, discúlpeme. –E iba a comenzar a caminar hacia el almacén de en frente cuando le dije.

-No me molesta –se volvió hacía mi extrañada.

-No es necesario –refutó.

-En verdad no me molesta acompañarla, además no tengo nada mejor que hacer –eso era cierto.

-Bien entonces creo que no hay problema -Entramos al lugar, Sakura se acercó a una de las personas que atendían pidió su pantalón a una mujer de 40 años y más baja que ella, la mujer la dirigió a la sección de pantalones. Sakura tomó el primero de una de las tallas y dijo.

-Este –y se lo entregó a la mujer quien comenzó a quitarle el gancho que lo sostenía.

-Por acá está el probador.

-No, ese es el que quiero –le respondió Sakura. Tanto la mujer como yo nos quedamos algo extrañados.

-¿No se lo va a medir? –le dijo la mujer.

-No –contestó seria.

-Pero no creo que sea su talla –refutó la mujer y me miró mal, entendí lo que estaba pensando.

-Yo no tengo prisa, no te preocupes puedes probártelo –le dije, por si era esa preocupación.

-Ese me queda –se defendió ella.

-De verdad no creo que sea su talla –repitió la mujer que nos atendía.

-Ese me queda –repitió Sakura.

-¿Cómo sabes? –le pregunté.

-Sé que me queda.

-Deberías medírtelo, yo creo que te queda grande.

-Si –me apoyó la mujer.

-Igual me quedaría –razonó ella.

-¿Y si te queda pequeño? –no lo creía posible, pero pues había que razonar- por eso están los probadores para que no lleves algo que no te sirve.

-Creo que tienes razón –tomó el pantalón y se dirigió hacia los probadores.

Se lo midió y como dijo le quedaba pero como dijimos nosotros le quedaba grande, así que la mujer que nos atendía le pasó una talla más pequeña que le quedó perfecta, y debo agregar que no pude evitar notar como acentuaba su… trasero. Compró el pantalón y salimos de la tienda de nuevo hacia el estacionamiento.

-Nunca había visto eso –dije mientras conducía para encontrar la salida.

-¿Qué? –me preguntó sin curiosidad alguna en la voz, seguramente era ella la cortés ahora no queriendo que hablara solo.

-Que alguien, en especial una mujer quiera comprar lo primero que ve sin probárselo antes.

-¿Para qué perder el tiempo en esas cosas –me respondió al momento de alcanzar la salida y tomar la avenida. Tenía razón eso de detallar las cosas y apagarse a ellas eran trivialidades y ella no estaba para trivialidades.

-Creo que tiene razón hay cosas más importantes –le concedí mirando la avenida que no estaba para nada congestionada para ser sábado.

-Muchas cosas más importantes- agregó mirando la ventana, yo diría recordando algo.

Seguimos el recorrido en silencio y de cuando en cuando la miraba, seguía mirando por su ventana pensativa.

Estábamos a punto de llegar a su edificio cuando dijo.

-Como por ejemplo que cierren la residencia estudiantil.

Eso me tomo por sorpresa y no lo entendí muy bien sino hasta que recordé de lo que estábamos hablando cuando salimos del centro comercial.

Cosas importantes… la residencia estudiantil de Yamasaki… cerraba… osea que ella se quedaba sin un lugar donde vivir.

-¿Y por qué? –Pregunté- ¿por qué cierra?

-Porque el edificio tiene problemas.

-Ah entiendo.

-Si estoy buscando donde vivir. –ahora estaba entendiendo más su actitud pensativa, estacioné frente al edificio y me miró.

-Gracias Shaoran, adiós. –se bajo del auto sin esperar respuesta y se fue.

-Adiós -le dije a la puerta cerrada. Aunque me había contado su problema no se mostraba afectada para nada por ello. Supongo que me lo dijo esperando que le ayudara…porque somos amigos… ¡somos amigos! De nuevo la sonrisa tonta volvió a mi rostro, ¡ya somos amigos! Y definitivamente la iba a ayudar, aunque no tengo nada de negocios en bienes raíces sí conocía a gente que me podría ayudar…Yamasaki, conocía a Yamasaki y él me podría decir qué era lo que pasaba.

Al día siguiente lo primero que pensé fue el problema de Sakura, no era mi problema pero creo que de alguna manera ella esperaba que le ayudara. Me ocupé en cosas de la oficina porque por mucho afán que tuviera no creo que fuera adecuado molestar a Yamasaki un domingo. Traté de entretenerme con cualquier cosa para apartar la idea de llamar a mi amigo de mi mente. El lunes a primera hora decidí llamarlo pero me interrumpió mi secretaria recordándome lo del convenio con Takamushi así que tuve que posponer la llamada hasta más tarde, muy tarde la verdad, estuve todo el día ocupado con el nuevo negocio y de nuevo ya era tarde para hablar con mi amigo. El martes luego de la reunión semanal no dejé que nada me impidiera hablar con Yamasaki. Lo llamé a su celular, eso que le dije a Sakura de que no lo había podido ubicar habían sido mentira, por supuesto que tenía su teléfono móvil, fuimos compañeros de universidad. Marqué el número para averiguar sobre la situación del edificio. Resulta que las columnas que sirven de cimientos de estructura estaban dañadas y el ayuntamiento le ordeno cerrar la residencia estudiantil, aunque el lugar podría arreglarse sin cerrarse las leyes determinaban que el lugar debía ser desalojado. Yamasaki no había hecho nada por el lugar, es decir no pidió prorroga o algo así y lo convencí para que lo hiciera, cosa que le daba a los inquilinos un mes más. En total serían cuatro meses, lo malo es que la orden había salido hace casi tres meses. La gente no tenía mucho más tiempo, Sakura no tenía mucho más tiempo, sólo un mes más y por lo que entendí todavía no tenía un lugar o una opción de vivienda.

Además que en Tokio es muy difícil conseguir algo decente a un buen precio o un precio justo. Por la tarde busqué algunos lugares, aunque no sabía el presupuesto que disponía o lo que pagaba actualmente. Necesitaba esos “detallitos” para ayudarla mejor, así que me dirigí al restaurante pero me informaron que no había ido así que salí hacía su edificio. Subí los pisos y golpeé a la puerta, ella abrió al poco tiempo. Tenía guantes de goma y el cabello recogido en una coleta alta, seguramente estaba arreglando y limpiando aunque de lo que recordaba no tenía mayor cosa que limpiar.

-¡Shaoran! –Supongo que estaba sorprendida de verme, pero no se veía sorprendida – ¿Qué haces aquí? –me preguntó.

-Necesito hablar contigo –creo que eso era obvio sino no estaría allí pero con eso me dejo pasar.

Como había visto antes no tenía muchas cosas; una mesa con dos sillas, una la trajo de otro cuarto para mí, un sofá y nada de decoración. Recordé que se estaba mudando por lo que era normal que estuviera empacando para estar preparada para el día de la mudanza pero no habían cajas o algo que me mostrara lo que había empacado. Me sirvió un té, supongo que me quedé pensando bastante tiempo, y me miro esperando que empezara.

-Eh yo… -estaba un poco nervioso y ni sé por qué- Hablé con Yamasaki y me dijo que tienen un mes más de plazo para mudarse.

-¿Qué? –le sorprendía la noticia aunque no sonreía, creo que eso le daba algo de tranquilidad tenía un poco más de tiempo.

-Sí hoy hablé con él y me explicó las cosas, me dijo que hablaría con su abogado para que le consiguiera una prorroga aunque dijo que solo lograrían conseguir un mes más de tiempo.

-¿Cómo supiste eso? –hizo cara de que estaba hablando con un loco que sólo decía incoherencias.

-¿No recuerdas? –Al ver que no me interrumpía seguí- el otro día lo comentaste cuando te traje a tu casa… luego de que nos encontramos en el centro comercial.

-Oh sí, lo recuerdo. – ¡Casi que no!- seguramente se me salió –dijo como disculpándose.

¿Se le olvidó? Y yo de idiota pensé que ella me estaba confiando en mi, contándome un problema porque éramos amigos y lo que pasa es que se le salió ¡claro, tiene sentido!

Luego de lo que hablamos y se quedó pensando en sus problemas y al final habló por hablar, sin darse cuenta de quien estaba a su lado, bien podría haber sido un vecino y no habría habido diferencia.

-Y dices que ahora tenemos un mes más para buscar donde vivir –comentó por mí noticia.

-Aja –dije derrotado esa chica me ignoraba no había logrado convertirme en su amigo, me seguía ignorando como a los demás sólo que ahora era Tomoyo o Eriol que los conocía y dirigía la palabra. Definitivamente era su 0 a la izquierda.

-Gracias –me dijo y vi algo de brillo en sus ojos, o creo que lo vi.

-Por nada igual Yamasaki tampoco quería sacarlos, es un problema en los cimientos que descubrió un inspector y pues por eso debe desalojar el lugar.

-Entiendo, ahora seguiré en la búsqueda. ¿Sabes que en Tokio no hay lugares decentes a precios justos? Es horrible.

Lo sabía, todo es una estafa.

-Si quieres yo te puedo ayudar- le dije sin pensar, hasta donde planeé mi ayuda terminaba con Yamasaki pues no sabía como más ayudarla- tengo amigos en bienes raíces. Tal vez ellos nos puedan decir que lugares son agradables.

-Gracias pero la verdad no cuento con medios para pagar un alquiler alto.

-No tiene que serlo.

La vi dudando esperaba el conocido no es necesario cuando dijo.

-Bien acepto, agradezco su ayuda pies soy un desastre para esto, este apartamento lo encontré por un anuncio en la universidad fue como el destino, antes vivía en una casa en Tomoeda, no es muy lejos pero decidí mudarme pues ya no era agradable vivir allí –genial de nuevo hablando por hablar, al menos soy yo y no el vecino. Lo bueno es que me estaba contando cosas de su pasado, al menos la conocía un poco más aunque ella lo dijera porque sí.

Y tal vez todo esto era también el destino, él hizo que la conociera y me enloqueciera por ella para ayudarla a encontrar su nuevo apartamento.

-Bueno entonces creo que podemos comenzar ya mismo, necesito que me digas qué presupuesto es el que buscas y pues tus exigencias o algo así. –sirvió algo más de té y me dijo que no importaba mucho como fuera el lugar lo importante era el presupuesto.

-Lo bueno es que ya estás preparada para mudarte.

-La verdad no he empacado nada más que unos libros viejos –dijo mirando su vaso.

-Pero sí parece que ya estuvieras lista –le dije mirando alrededor.

-No, no he empacado nada, creo que debo empezar pronto.

Entonces no tenía gran cosa.

-Creo que debo irme ya –dije levantándome de la mesa.

-Adiós Shaoran.

Me acompañó a la puerta y me despedí.

Lo más obvio era llamar a Yamasaki, pues los inmuebles era su negocio, tendía algún lugar disponible o me aconsejaría a donde ir. Y aunque no tenía nada disponible me ayudo con algunos contactos para buscar lo que necesitaba.

-*-*-*-*-*-*

Hemos visitado apartamentos por dos semanas, en las mañanas principalmente. Sakura me ha dejado acompañarla a cada lugar y de todos solo dos han sido preseleccionados, porque son los que están en mejores condiciones y mejor ubicados. Si fuera por ella el primero estaría bien, el problema es que el barrio dejaba mucho que desear, pues nada más entramos en el lugar en la esquina de la cuadra robaron a una jovencita de 14 o 15 años. Por eso fui yo quien desecho el lugar, era yo quien desechaba la mayoría de lugares.

El problema de esos dos preseleccionados es que en uno los vecinos, que no se veían sanos o normales y en el otro era demasiado pequeño, y aunque Sakura no tuviera muchas cosas no creo ni siquiera que su sofá cupiera por las escaleras y mucho menos en la sala.

La situación me estaba comenzando a desesperar el tiempo se estaba acabando, sólo quedaban dos semanas y ella aún no encontraba donde vivir. Lo peor es que a ella le daba lo mismo cualquier lugar; bueno excepto los tres que rechazo aunque se veían bien y los vecinos eran familias, se veía un entorno acogedor pero ella dijo que no, el resto le daban igual, ella va por el mundo sin rumbo determinado, nada, va por la vida esperado a ver qué pasa y en realidad ni le interesa realmente.

Es que cuando dijo que el del barrio horrible le servía, es porque no buscaba su comodidad o gusto, solo le servía como le podría servir una bodega con baño.

Eso me enfadaba y como ya sabía sus demandas y presupuesto decidí buscar un lugar yo solo, porque a veces sus opiniones de los “mejores” lugares me hacen tener ganas de gritarle y como no puedo ni podría hacerlo mejor visito algunos lugares yo y evito que ella los vea y le parezcan hermosos.

Y al fin lo había encontrado un buen lugar y creo que el ideal para Sakura amplio, buena iluminación, bien ubicado y con un buen entorno, nada familiar si eso era lo que le había molestado. Al encontrarlo decidí llevar a Sakura para que le diera el visto bueno, estaba con el arrendador pues se podrían firmar papeles y avanzar los trámites y la mudanza.

-Mmm –fue lo que dijo al terminar de ver el lugar.

-¿Mmm? –le pregunté, cuando yo terminé de verlo dije perfecto.

-Sí, está bien.

-¿Solo está bien? Es perfecto para ti Sakura.

-No sé si es perfecto pero sí creo que es muy bueno aunque un poco lejos del trabajo.

-Pero es un lugar seguro.

-Pero ahora tendría que tomar dos rutas del metro.

-Pero… pues… es un buen precio.

-Supongo.

-¿Qué quieres decir?

-Bueno es que estaba meditando tomar un lugar más económico.

-¿Por qué?

-Porque quiero comprar un auto estoy cansada de usar el metro.

-Pero es más rápido.

-Sí más rápido, más inseguro, más incómodo, más lleno es más de todo.

-¿Sakura Kinomoto siendo sarcástica? ¡Esto es un milagro! -sonrió

-Creo que si eres un idiota sin cerebro Shaoran.

Estaba sonriendo, ¡Sakura estaba sonriendo!

Este era el día de los milagros primero era sarcástica, luego sonreía y luego se burlaba de mí. De hecho lo que me dijo sonó familiar y recordé que esas fueron mis palabras el primer día que me llamó Shaoran.

Su sonrisa era hermosa y la hacía ver aún más preciosa.

-Es la primera vez que te veo sonreír –error al decirle esto su cara cambio a su expresión seria, la de siempre- no, no pares.-Bajo la mirada

-En fin, este lugar no me sirve si quiero ese auto.

-A este paso vas a terminar en un albergue si no encontramos algo.

-La verdad creo que voy a aplicar al de la calle Ichiba.

-Ni lo pienses –le espeté- es demasiado inseguro.

-Pero..

-No –la interrumpí, no permití que me refutara- mira si es por el auto podríamos buscar otro lugar algo tiene que haber.

-Pero ya no hay tiempo apenas y queda una semana, el de la calle Ichiba es mi mejor opción.

-Mira si es por el dinero no te preocupes encontraremos algo.

-¿Cuándo?

-¿Y por qué no te mudas conmigo? –dije súbitamente.

-¿Qué? –dijo ¿qué? Pensé.

-Si, solo nos dividiríamos los gastos de los servicios y podrías ahorrar lo de tu auto.

-¿Qué? –dijo ¿qué? Pensé, de nuevo.

-Pues que te mudes conmigo –no estaba razonando claramente y a pesar de eso mi boca seguía y seguía- mira el apartamento es mío así que no hay renta, solo tendríamos que repartirnos los servicios y desde mi apartamento solo tendrías que tomar una ruta de metro a tu universidad y desde el trabajo.

-¿Pero si tienes lugar?

-Por supuesto, el lugar tiene tres cuartos y el tercero es el más grande porque es para las amigas de mi prima.

-Osea que está ocupado.

-No, mi prima nunca viene ya conoce Japón y no quiere regresar, y pues si viene está el otro cuarto. De hecho últimamente estaba pensando buscar un compañero -¿lo iba a hacer?- Así que mejor tú a alguien que no conozco. Y así matamos dos pájaros de un solo tiro.

-Creo que tienes razón… y si ibas a buscar un compañero creo que está bien. ¿Puedo verlo?

No contesté, estaba como fuera de mí viendo lo que acababa de decir y hacer.

-¿podemos…?

-Ah claro –desperté- Vamos.

Salimos y nos subimos al auto y mientras manejaba pensé en lo que acababa de hacer y resolví que era algo bueno ¿no? Es decir si ella vive conmigo podría acercarme más a ella, sería más fácil aunque ya no podría salir con nadie aunque en el último mes no me había interesado nadie es más creo que no quiero salir con nadie, solo me interesa salir con Sakura.

¿Por qué?... Porque me ignora seguramente, debe ser eso, porque no me ha tomado en cuenta y no quiero dañar mi record perfecto. Sí es por eso

¿No?


Continuará


N/A: Bueno cómo les pareció el capi, la verdad la decisión de Shaoran aunque sin pensar concuerdo con él en eso de que le facilitará las cosas ¿no? Y sí seguramente sólo quiere a Sakura porque ella no ignora nadie puede decir lo contrario ¿verdad? Jajaja. Me encanta ser la cabeza de Shaoran.
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Isa-S.S
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MensajeTema: Re: Halo   06.02.10 15:57

aja, el otro cap de tu fic inesperado para mi si tenia algo (W.W) bitchie pero aun así para mi le falto + + + amorcito

Halo esta yendo de a pocos n.n
bueno aun no leo este que recien dejaste pero como dije hasta ahi me gusta mucho

no demores mucho en publicar, suerte
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daracanela
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MensajeTema: Re: Halo   06.02.10 22:24

jajajaja, bueno si quieres algo subido de tono te invito a que leas mi fic Una nueva oportunidad está en Fanfiction, es un fic de Eriol y Meiling y es clasificación T, no lo publico aca porque no sé si se puden poner fic para mayores. El link es: http://www.fanfiction.net/s/5167000/1/Una_Nueva_Oportunidad

De los fics de aquí voy a tratar de actualizarlos diariametne, es que se me olvida jajajaja
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Kairi
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MensajeTema: Re: Halo   07.02.10 19:33

hola soy nueva aqui, lei tu historia y la verdad me atrapo, muy buena tu redaccion, solo el detalle de un Shaoran infiel me es dificil de ceer todavia!!!!!!
Con todo muy buen aporte , sigue adelante y no te demores en sacar los siguientes capitulos
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daracanela
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MensajeTema: Re: Halo   07.02.10 23:30

Bueno había olvidado ponerlo pero creo que ustedes saben que los personajes de CCS no son míos y que solo los utilizo con fines de entretención.

Halo

Capítulo 4

Dejé las llaves en la mesa cerca a la puerta y le di paso para que entrara al lugar. Camino por el pequeño hall, llegó a la sala y se detuvo.

-Vives bien –me dijo.

-Bien quería un lugar agradable como departamento de soltero.

-¿Departamento de soltero? –preguntó.

-Si… bueno imagino que sabes que soy soltero ¿no? –se volteó a verme y subió las comisuras de sus labios.

-Claro que sé que eres soltero –me dijo sin dejar la sonrisa, no dije nada porque seguramente la quitaría de su rostro y la verdad le sentaba muy bien- solo que dijiste que el apartamento también era de tu prima.

-Oh no, lo que pasa es que mi prima es una molestia –le sonreí- desde pequeña se me pega a todo lado, hubo un tiempo que decía que era mi prometida –rodé los ojos- al fin me libre de ella en la universidad pero con todo y eso me visitaba en el campus, cuando se abrió la sucursal en Tokio pues decidí vivir aquí y ella dijo que también quería venir pero como viajaba cada rato a Hong Kong y Tokio pues ella sólo me acompañó las primeras tres veces luego se aburrió.

Creo que le hablé más que nunca.

-Oh –me respondió. Claro ella nunca rompía su record de dos frases… bien tres.

-Bien déjame mostrarte el lugar. –Le dije. Me acerqué y comencé por el primer piso y lo obvio- bueno como ves esta es la sala, el comedor –señalé con la mano dando un pequeño giro- y la cocina –comencé a andar hacía las escaleras- ven- subimos y seguí con el tour- bueno estos son los cuartos, mira creo que este sería bueno para ti –la llevé al cuarto que era de Meiling y la verdad estaba nuevo porque ella siempre se quedaba con sus amigas chismeando, así que antes de abrir la puerta le dije- Está nuevo y acondicionado para chicas.

-¿Acondicionado para chicas? –Subió una ceja extrañada.

-Bueno era para mi prima, le dije al decorador que lo hiciera como para una chica aunque no es rosa ni nada de eso solo no… sobrio… como el mío.

-Ah… bien quiero verlo –me dijo acercándose a la puerta. La abrí. Entramos y el lugar era claro, brillante; las paredes eran tres blancas y una azul claro, en la pared frente a la puerta estaba la cama y tenía una colcha blanca, las ventanas eran grandes y dejaban entrar la luz del día, tenía una vista parecida a la de mi cuarto, pues el lugar estaba organizado de mi cuarto, un baño y este cuarto. Había un tocador cerca a una pared y al lado un espejo de cuerpo entero, cerca a la puerta había un escritorio con lámpara y una silla, a su derecha un estante para libros, no había televisión pero si un equipo de sonido sencillo en centro del estante y al lado izquierdo del escritorio un pequeño mueble de dos puestos, azul marino. Creo que no le gusto pues no dijo nada, en cambio salió, la seguí confundido y dije lo que creí era lógico.

-Puedes cambiar lo que tú quieras, no tiene que estar así.

-Así está muy bien –me contestó- lo que me preguntó es qué hare con los muebles que tengo.

-Pues los puedes vender o traerlos aquí.

-¿Y para qué quiero dos camas? –me preguntó definitivamente siendo sarcástica. Pero le contesté ignorando su tono.

-Puedes traerla para el otro cuarto, las amigas de Meiling no se extinguen –Já.

-Pero los muebles que tengo no son tan finos como estos.

-No importa, nadie dirá nada.

-Creo que mejor los vendo y con eso te pago de una y no te puedes echar para atrás. –Si claro, como si la idea de vivir con ella pudiera molestarme.

-Bueno creo que deberías pensarlo… es decir vivir conmigo puede ser un problema. – Le dije en un tono superior.

-¿En serio? –Captó mi tono bromista- creo que estoy lista para la prueba. ¿Puedo ver los otros cuartos?

-Claro –tome su mano y la dirigí al cuarto de Meiling y sus amigas- Como ves este cuarto tiene varias camas para Mei y sus amigas.

-La verdad que si cuidas a tu prima, se ve que la quieres mucho.

-Bueno es familia, por muy molesta que ella sea –le contesté. Entró al lugar vio las 4 camas el tocador lleno de cosas; esmaltes, perfumes, cepillos, y muchos frasquitos más que no sé de que eran. Luego salimos y fuimos a mi cuarto, antes de abrir la puerta me sentí un poco cohibido no sabía qué pensaría ella del lugar. Entré yo primero y no fue por ser descortés fue porque quería revisar que todo estuviera presentable, aunque yo no fuera desordenado uno nunca sabe algún descuido. -Este es mi cuarto.

Dio dos pasos para poder ver bien, observó todo y se acercó al mueble frente a la cama.

-Así que a ti si te gusta la televisión.

-Bueno a veces me distrae, pero en realidad es para ver películas. Eso si me gusta.

-Ah –caminó tres pasos más y estaba en la cabecera miró reprobatoriamente que la cama no estuviera hecha. –¿necesitas ayuda para mover un poco las cobijas? –me preguntó y movió hacia arriba la colcha y sábana y la cama estuvo tendida- Dios mío es que no tener 3 segundos es duro ¿no?

Me sonrojé, estoy seguro que me sonrojé.

-¿Vamos por tus cosas no? –dije viendo a otro lado.

-Pero ya es un poco tarde –me dijo mientras se acercaba.

-Bien, entonces mañana temprano nos vemos para que te puedas mudar.

-No creo –me extrañó la respuesta, me asustó la respuesta- la verdad no he empacado todo y pues tengo que vender los muebles que no necesito. Lo dejamos para la otra semana mejor.

-Eso no es problema, los muebles los podemos llevar a una venta de salas. Allá los compran y los arreglan para revenderlos, en eso no nos demoramos nada y pues empacas hoy y listo.

-Bueno entonces creo que podemos hacer todo el fin de semana ¿no?

-Pero ¿para qué esperar?

-Pero son dos días.

-Ya sé, mira no te preocupes yo me encargo de todo. Mañana llamó a uno de esos lugares para que compren los muebles y arreglo que la compañía de mudanza pase a tu edificio.

-Pero mañana trabajo, es mejor el fin de semana, tengo todo el día libre.

-Pues yo hablo con Eriol para que mañana te dé el día libre.

-No es necesario –Sí, si es necesario, porque me asusta que tal vez cambies de parecer.

-¿Déjame hacer esto a mi manera?

-Pero no veo cual es el afán. –Me respondió abriendo un poco más los ojos.

-No hay afán, solo que quiero que estés bien –Bien con eso ya sabe que me gusta y fijo sí lo reconsidera.

-Yo estoy bien Shaoran y ahora que tengo a donde ir no importa si me mudo hoy o en dos días ¿o es que me vas a quitar la oferta?

-¡Por supuesto que no! Yo no haría eso, ese cuarto ya es tuyo.

-Bueno no mío pero desde que no cambies de parecer todo está bien.

-Tu tampoco.

-¿Qué? –me preguntó.

-Que no cambies de parecer… en estos dos días.

-No creo que lo haga, la verdad que es un apartamento muy bonito tu apartamento de soltero.

-¿Te estás burlando de mi? –Le pregunté.

-Bien es que no entendí porque le llamas así, ¿es que tienes pensado comprar un apartamento de casado?

-No –le respondí- una casa –completé.

-¿Piensas comprar una casa de casado?

-Bueno sí… la verdad no creo que un apartamento sea lo mejor cuando tienes hijos.

-Pero acá puedes tener por lo menos a cinco hijos, con todas esas camas.

-Sí, pero cuando son adolescentes siempre quieren su propio cuarto. –creo que con eso sí soné como papá.

-Mal por ellos.

-¿Por qué? –le pregunté inquieto- ¿Si pudieras no le darías todo a tus hijos?

-Supongo que sí… tienes razón lo mejor será comprar una casa –me gustó como sonó eso, es como si ella se incluyera. Un pensamiento un poco tonto pero me gustó.

-¿Quieres algo de té? Estamos aquí hace una hora y no te he ofrecido nada. Pero no es que sea mal anfitrión sólo lo olvidé.

-Eso es ser mal anfitrión –dijo mientras me seguía bajando las escaleras.

-No, solo olvidadizo.

-¿Si que te gusta ser perfecto no? Bien entonces no eres mal anfitrión.

Mientras preparaba el té me alegré de cómo habían salido las cosas, desde que comenzamos con eso de buscar apartamento para ella, ella me hablaba un poco más normal. Recuerdo cuando me refutaba por esos lugares horribles que a ella le parecían bien o por los que yo consideraba bueno y ella malos. Creo que podríamos decir que somos amigos. Y desde mañana íbamos a ser compañeros de apartamento. Bien algo es algo. Por algo se empieza.

-¿Entonces me vas a dejar hacerlo a mi manera? –Retomé el tema, ella también se había perdido en sus pensamientos.

-No.

-Vamos con eso no te preocupas por nada.

-Pero si son mis cosas, obviamente me tengo que preocupar o más bien ocupar de todo.

-Bien entonces lo hacemos a tu modo –parecía molesta.

-Gracias –dijo mientras le servía el té.

No hablamos mucho más, me preguntó hace cuanto vivía allí y luego dijo que era un bonito lugar. Terminó el té y me dijo que se iba y obviamente le dije que no y la llevé a su edificio.

Ella tenía estos dos días para empacar todo y yo los tenía para averiguar qué lugares daban buen precio por los muebles.

El sábado llegó y me levanté muy temprano para arreglar todo, me aseé, ordené mi cama, desayuné un poco de cereal y salí a encontrarme con Sakura. La verdad es que si estaba algo nervioso, es decir iba a vivir con la chica más hermosa que había conocido, una chica que no me daba ni la hora pero de la creía ya era amigo. Me emocionaba vivir con ella, además que ya no estaría solo y siempre que quisiera hablar con alguien ya podría hacerlo.

Llegué al edificio de Yamasaki, bajé del auto y subí rápidamente a su apartamento. Ella ya estaba lista, me dejó pasar y me brindó un té mientras yo confirmaba el camión de mudanza por la tarde y el de la reventa de muebles. Tuvimos que esperar media hora para que el de los muebles llegara, cargaron todo y cuando estuvo listo nos dirigimos al local, Sakura y yo siguiendo el camión en mi carro.

Al llegar al local un hombre analizó los muebles, como había dicho Sakura no eran finos eran muy normales, los valoraron y dieron un precio con algo de negociación logré que subieran un poco el precio, aunque no fue gran cosa, se hizo el cheque, factura y el negocio estuvo terminado.

Como el camión de mudanza iba a ir un poco más tarde al apartamento de Sakura aprovechamos para almorzar aunque ella no quería nada específico así que terminamos pidiendo un perro caliente en un lugar cualquiera. Después del “almuerzo” regresamos a su apartamento a esperar el camión que resultó muy grande para sus cosas, yo pedí uno mediano pero igual fue demasiado grande.

Se cargaron las cajas creo que fueron como unas 13, tres maletas de ropa y dos bolsas negras grandes. En realidad si Sakura llevara sus antiguos muebles si necesitaríamos un camión más grande. Todo se llevó a mi apartamento y se descargó en la sala. Cuando toda la gente de la mudanza se fue me acerque a las cajas y las comencé a subir, ella hizo lo mismo.

Acomodó la ropa de las maletas en el armario, otras tres cajas eran solo zapatos y también los acomodó, las cosas del baño y del tocador, aunque no tenía tantas cositas como Mei, después los libros, esas eran la mayoría de las cajas, tenía una alfombra que puso cerca al escritorio y una lámpara que puso cerca al mueble azul marino.

Acabamos todo como a las 10:30 pm, pero acabamos, ella ya estaba instalada en mi apartamento. Me acerqué y le mostré un llavero con una estrella y del cual colgaba una llave, la llave de la puerta principal.

-Esto es para ti.

-Gracias –me dijo tomando la llave- entonces es oficial ya vivimos juntos.

-Si –el día había sido agotador pero por fin había acabado y ella estaba conmigo a dos puertas de mi cuarto- bien creo que ya es tarde, me voy a mi cuarto.

-Si yo también creo que me subo.

Así lo hicimos y al llegar a mi cuarto a pesar de estar cansado prendí la tele y comencé a ver una película de vampiros, no era muy buena; un virus que se esparcía en el desierto y contagiaba a las personas solo un pequeño grupo se daba a tarea de acabar con el resto. A pesar de ser mala la vi toda y me arrepentí, decidí acostarme cuando vi que la película que seguía era la segunda parte. Tenía sed y quise agua pero en vez de ir al baño salí con destino a la cocina, de camino me di cuenta por la puerta entre abierta que Sakura tampoco se había dormido, estaba leyendo pero creo que también se iba a acostar porque se quitó las cobijas y se levantó para llevar el libro al escritorio y ¡Dios Mío! Sí que se veía hermosa con pijama, era una camisilla con tirantes rosa y unos shorts del mismo color dos cuartas más arriba de la rodilla, dejándome apreciar las hermosas, largas, torneadas, estilizadas, firmes y delgadas piernas de mi compañera de vivienda. Se veía un poco más fresca con esa ropa, de color pastel, se veía tranquila, despreocupada y agraciada además tenía el cabello recogido en una cola alta pero se acercó al tocador y se la soltó y se cepillo una vez el cabello que le caía suavemente, la estaba como viendo en cámara lenta y se me hizo que cada movimiento para meterse en la cama era para seducirme al fin apagó la luz y yo seguía frente a su puerta muy… emocionado. Si Sakura era hermosa con su ropa normal, con su uniforme –que no es para nada favorecedor- con esta pijamita de algodón se veía irresistible, una tentación aún mayor a la que ya tenía en mi cabeza. Me devolví a mi cuarto con la imagen de ella caminado, como desfilando frente a mí con un libro en la mano y luego dándome la espalda y acostándose en la cama. Me quedé con esas imágenes en mi cabeza hasta que me quedé dormido.

Estaba de nuevo en el restaurante esperando por mi pedido cuando de repente salió Sakura de la cocina con una sonrisa de oreja a oreja y con un plato cubierto, lo puso sobre la mesa y me miro.

-¿No lo vas a abrir? –me preguntó. Moví mi mano hacía la tapa y la quite, pero el plato estaba vació, no había comida en él, la miré extrañado y ella seguía sonriendo.

Se me acercó y comenzó a desabrocharse la camisa, yo estaba muy nervioso y emocionado, ella se sentó en mis piernas al momento de quitarse la camisa y se quedó en la blusa de pijama que le había visto. Me quedé mirándola un segundo y luego bajé la mirada a su pecho, la escuche sonreír, vi sus piernas en el pequeño short y me di el lujo de tocarlas. Me sentí como un niño que prueba por primera vez el dulce, ella me abrazó y estábamos a unos centímetros del otro, yo miré sus labios; rosados y brillantes que seguían sonriendo subí la mirada a sus ojos verdes radiantes, con las pestañas largas delineándolos se veía tan exquisita quise probarla y me acerqué un poco más pero sentí que iba a decir algo, abrió la boca y gritó.

-NOOOOOO.

El grito me despertó y quedé algo desorientado.

-Nooo, nooo, nooooo.

Seguían gritando. Despabilé. Era Sakura que estaba gritando, me paré rápidamente de la cama preocupado y entré a su cuarto, se estaba moviendo en la cama intranquila, estaba sudando, movía su cabeza de un lado para otro.

-No, no, no –repitió- noooo- gritó. Me acerqué y traté de detenerla, la atrapé por los hombros y comencé a llamar su nombre.

-Sakura, Sakura, despierta, despierta es una pesadilla –le dije pero ella no despertaba, me senté en la cama y la tomé con más fuerza y comencé a decir un poco más alto- Sakura, despierta, despierta.

-Nooooo –seguía gritando.

-¡Sakura despierta! –la zarandeé un poco y al fin abrió los ojos, a penas fue consciente me miró extrañada por tenerla de esa manera. Le expliqué- Estabas gritando, tenías una pesadilla –le dije soltándola pero sin pararme de la cama.

Ella analizó mi respuesta y luego me dijo.

-Lo siento, no era mi intención despertarte –bajó la cara apenada.

-No hay problema, solo me preocupé.

-La verdad es que tengo ese sueño muy seguido, no sabía que gritaba –levantó de nuevo la cabeza para decir- bueno nadie se había quejado porque como vivía sola.

Entendí su intentó de chiste pero no me pareció muy gracioso, ella dijo que ese sueño lo tenía seguido, qué sería.

-No hay problema ¿qué soñabas? –le molestó mi pregunta, tal vez era un poco metido pero me preocupaba que fuera un sueño constante, es decir ella estaba gritando y sudando no podía ser bueno que lo tuviera seguido.

-Solo… solo soñaba con mi casa de Tomoeda –me dijo.

-Entiendo –claro el trauma de ser la única de su familia.

-Ahora es un lugar muy solo –me explicó.

-Bueno no te preocupes ya estás conmigo ¿bien?

-Trataré de ponerle algo a la puerta para que el sonido no te moleste.

-Eso no importa –le dije- no me importa despertarme, creo que lo importante es que no sueñes eso que te pone mal. ¿Qué leías? –le pregunté- Antes de dormir ¿qué leías? Cuando bajé por un vaso de agua te vi leyendo tal vez eso te hizo tener ese sueño,- sé que es infantil pero a veces pasa que cuando ves películas sueñas con eso tal vez su libro le dio razón al sueño.

-No creo… era un libro de estudio de marcas y sectores. Se acerca el examen final y tengo que estudiar desde ya.

-Ah, bien trata de dormir –le dije pues mi teoría no tenía sentido siendo ese el tema de su libro- No te preocupes yo estoy a dos puertas por si necesitas algo ¿ok? No dudes llamarme.

-Bien –me dijo- y lamento haberte despertado –se disculpó de nuevo- ¿tenías un buen sueño? –me preguntó y al recordarla a unos centímetros de mi rostro con esa misma pijama y sentada en mis piernas a punto de besarla; me sonrojé.

-No, no la verdad no era un sueño bueno.

-Entonces te hice un favor.

-Sí, sí –le dije acercándome a la puerta con la cara roja- Hasta mañana.

-Hasta más tarde –me dijo después de mirar su reloj, eran las 4:30 am. Salí de su habitación y me dirigí a la mía.

Me acosté en mi cama e intenté dormir, pero la idea de ella a unos centímetros míos sonriendo me seguía persiguiendo, tenía tantas ganas de que se hiciera realidad, de tomarla como lo hice para que se despertara y besarla, besarla tanto y como yo quisiera. Y que ella me respondiera y me sonriera, me sonriera como lo hacía cuando se mofaba de mí, era una sonrisa pícara y me gustaba.

Esto de vivir juntos iba a ser un problema si seguía teniendo ese tipo de sueños, tal vez un día no aguantara y me fuera a su cuarto a besarla y abrazarla hasta que me cansara, que no pensaba fuera posible, así que tal vez me quedara besándola para siempre, era una muy buena idea… besarla debe ser tan…

Toc, toc, toc.

Los toques en la puerta me sacaron de mis pensamientos, me levanté y vi a Sakura cubierta con una toalla en pantuflas con la cara agachada.

Definitivamente tenía una figura de diosa, sus hombros se veían suaves, su piel blanca me hacía querer acercarme a tocarla y abrazarla… NO, tenía que sacar esas ideas de mi cabeza y cuanto antes, porque si me emocionaba mucho iba a tener un problema.

-¿S..sí? –le pregunté pensando en un hombre gordo y en tanga.

-Es que… bueno no pude volver a dormir y quise tomar un baño pero… no sabía cómo usar la ducha y creo que la dañé –me dijo.

-Pero es muy sencillo, ven te muestro –le dije y me adelanté al baño entre nuestros cuartos, entré a la ducha y al querer mover la palanca me di cuenta que como dijo la había dañado, me sonreí, me volví a verla y le dije- no hay problema el lunes llamo a alguien para que venga y lo arregle.

-Lo siento, es que por ver como servía moví esa cosa y solo escuché un crack y lo dejé quieto.

-No hay problema –le dije tomándola de los hombros, en realidad disfruté ese contacto- pero te va tocar bañarte en mi cuarto por hoy.

-Gracias, y no te preocupes yo pago todo.

-No hay necesidad de eso, llamamos a la administración y listo –le dije sonriendo.

-Bien –parecía una niña regañada aunque yo no estuviera molesto, o le hubiera dicho algo para castigarla jajajaja. -Ven –entramos a mi cuarto y luego al baño –mira así se usa –le expliqué como abrir la manija y graduar la temperatura del agua.

-Sabes… mejor báñate tú primero, es tu baño –me dijo bajando la mirada.

-Jajaja te ves bien sonrojada jajajajaj –no pude evitar el comentario y la risa, la verdad es que era la primera vez desde que la conozco que se sonrojaba y le sentaba muy bien.

-¡Pues es tu baño! –se defendió pero seguía con la mirada abajo.

-Jajajaja –me seguí carcajeando- no… te preocupes, báñate tu jajaja.

-Bien -entró y cerró la puerta duro, estaba molesta –jajajajaja- eso me causó más risa, me senté en mi cama y me recosté. Por fin me calme y escuché como el agua comenzaba a salir, ella cerrado la puerta de la ducha. Cerré los ojos y su rostro a centímetros míos volvió a mi mente, quise seguir ese sueño, que terminara al fin cuando la besara… pero no pasaba no me imaginaba qué sería besar a Sakura…

-Listo –me dijo cuando salió del baño, de nuevo estaba frente a mí cubierta por la toalla, se apresuró a salir pues sus brazos aún tenían góticas de agua escurriendo. Me levanté y la miré de arriba abajo, me le acerqué… un poco más de la cuenta, estábamos a un paso de distancia, se extrañó por mi cercanía, supongo que se preguntaba que quería, comencé a inclinarme un poco y a levantar los brazos también.

-Mmm –dijo y me desperté, di un paso atrás y me di la vuelta para no verla.

-Creo que ahora me bañaré yo –le dije y con agua helada, agregué para mis adentros.

-Gracias –me dijo y salió del cuarto.

Esto estaba muy mal, la chica más hermosa del mundo vivía conmigo, pero yo me comportaba inexperto con ella, además que aunque me doliera decirlo ella no sentía nada por mí…

Cuando salí del baño me vestí y bajé a la cocina a desayunar.

Al llegar me di cuenta que ella ya había preparado el desayuno tamago yaki, con umeboshi nabo seco y té. Todo tenía muy buen sabor.

-Tú haces los platos –me dijo.

-Claro –y cómo no si ella cocino y estaba delicioso.

Y así comenzamos a vivir Sakura y yo.

Y luego de un mes juntos me preocupa que no se le pasen esas pesadillas, las tiene casi todos los días y siempre se despierta gritando no, a veces la veo acostada durmiendo y siempre se está moviendo desesperada en su cama, intranquila así no se despertara gritando sus sueños no son tranquilos; no he podido ayudarla pues cuando le digo que debería ver a un médico por eso me dice que no tiene importancia y ya. Ella no le ve relevancia al hecho de que tenga la misma pesadilla casi todos los días pero yo sí. Algo está mal, y creo que es el recuerdo de su familia lo que la atormenta pues ella dice que ve su casa de Tomoeda sola y comienza a gritar es como el vacío de su familia, de su vida.

El lado bueno de vivir juntos, aparte de tenerla cerca y soñar con ella cada tanto, son los desayunos, siempre los hace, y pueden ser desde cereales, waffles, o un tradicional desayuno japonés, pero me encanta bajar y verla cocinar, se ve tan tranquila y de cuando en cuando se da cuenta que la veo y sonríe. Me gusta vivir con alguien y no estar solo pero más que todo me gusta vivir con Sakura Kinomoto.

Ya no la saco de mi mente, en mis sueños está, en mi almuerzo está, en mi casa está, siempre que tengo un momento libre me veo pensando en ella y es que me encanta estar a su alrededor, con ella soy… distinto. Ella me mira tan… normal y eso me hace sentir bien. Ella no me mira con miedo o respeto como mis empleados, no me mira con admiración como todas las chicas a las que conquisto porque ¡ah sí! nada funciona con ella, ni me mira con desconfianza como algunos socios antes de leer un contrato; ella me mira a mí, a Shaoran Li, el hombre, no el jefe, el seductor o el empresario, a MÍ.

Y eso me encanta. Ella me encanta.

Y pues así ella no quiera nada conmigo debo confesar que ya no me importa tanto, es decir no es mi prioridad gustarle, sería excelente, pero me preocupa su bienestar por eso la ayudé a conseguir un apartamento, y terminé ofreciéndole el mío y por eso también me preocupan sus pesadillas. Yo no quiero que ella sufra, quiero que esté feliz, porque solo la he visto complacida pero no feliz, quiero que sonría todo el día, que esté alegre siempre, sin preocupaciones ni problemas. El problema es que ella no me deja ayudarle, me deja acercarme, que con Sakura Kinomoto ya es mucho; de solo recordar la mirada de Eriol cuando le dije que iba a vivir con ella me vuelvo a reír, pensó que estaba delirando jajaja, pero pues más allá no puedo llegar, no si ella no me deja.

Como era sábado ella no tenía que trabajar pero como siempre buscaba algo que hacer, siempre se ponía a arreglar lo que no necesitaba arreglar, sus cosas las había limpiado, arreglado y re-arreglado unas 15 veces. Cuando no eran sus cosas bajaba y movía y limpiaba lo de la cocina o compraba cosas del mercado también hacía postres, bueno de eso no me quejo, pero creo que era para compensar lo de la renta, pues decía que le parecía poco, pero pues no es mi culpa que no gastemos tanta luz, agua, gas y teléfono como ella quisiera. Por eso trataba de igualar las cosas arreglando algo en el apartamento.

Yo estaba mirando unas cosas de la oficina, unos balances que decidí traer a casa y una propuesta del departamento de ventas, estrategias.

Era hora del almuerzo, generalmente nos turnábamos, es decir ella siempre hacía el desayuno así que yo hacía el almuerzo o la cena, pues en la semana ambos almorzábamos afuera. Cuando era fin de semana la cena a veces lo hacía ella, a veces yo o a veces pedíamos algo a domicilio.

Decidí comenzar con lo del almuerzo, ella estaba en la sala leyendo un libro que ya no necesitaba leer pues sus exámenes habían pasado solo tenía que recoger sus notas, pero ella seguía estudiando, claro eso era bueno pero sólo estudiaba. Nunca hacía nada para divertirse. Para el almuerzo corte unas cosas, cosí y frité otras y al final voila estaba el almuerzo, también le había hecho cosas chinas para que probara algo de mi país natal.

-¿Y qué vas a hacer hoy? –le pregunté sabiendo la respuesta estudiar.

-Pensaba comprar algo de ropa –me dijo dudosa- pero no estoy segura.

-¿Por qué?

-Bueno no es que creo que necesito comprar dos camisas, aunque tal vez debería esperar a necesitar más ¿no?

-No veo porque, si necesitas o quieres dos ahora cómpralas.

-No quiero, las necesito –me aclaró y no sé por qué.

-Bien entonces creo que debes comprarlas.

-Mmm si tal vez tienes razón llamaré a Tomoyo para que me acompañe.

Ese era otro problema Tomoyo, a ella no le había gustado nada la idea de que Sakura viviera conmigo, ella sabía de mi interés por Sakura y no quería que alguien como yo, un playboy, le hiciera daño pues ella ya había sufrido mucho. Al principio intenté razonar de que mis intenciones eran serias que quería que Sakura fuera mi novia pero eso no mermó la preocupación de ella lo único que la calmó fue contarle que Sakura no tenía interés alguno en mí.

Según lo que escuché Tomoyo la recogería en para ir por las blusas. Eran las 7pm cuando Sakura llegó con una bolsa, no se demoraron mucho, pero recordando la manera de Sakura de comprar ropa no me sorprendió. Era raro ella compraba cualquier cosa, no lo que le gustaba, pues yo me acordaba de esa vez que compró el pantalón y le gustó una chaqueta pero no la quiso. En fin así era ella. Comí un poco de lo del almuerzo solo porque ella cenó con Tomoyo y no quería nada, se subió a su cuarto y yo hice lo mismo al terminar de comer.

Decidí hacer un maratón de “Heroes” pues había comprado la primera temporada pero sólo había visto los primeros dos capítulos. Así que me hice algunas palomitas y comencé mi maratón.

Cuando estaba por empezar al quinto capítulo Sakura entró a mi cuarto.

-¿Qué ves? –me preguntó viendo la imagen. A ella no le gustaba mucho la televisión o las películas cómicas, mucho menos historias románticas o con su moraleja familiar. Por eso me extrañó su interés en lo que yo veía.

-Una serie de televisión que compré hace rato y no la había visto.

-¿Es buena? –se acercó para verla.

-Sí es muy interesante.

-¿De qué es? ¿Amor?

-Jajaja no, no sé porque piensas que a mí me gustan las películas rosas no soy una chica ¿sabes? –Sonrió y rodo los ojos- es de acción y suspenso, pero más acción. La trama es muy interesante ¿la quieres ver? –le pregunté pensando que iba a decir que no porque tenía que estudiar, no era la primera vez que la invitaba a ver algo.

-Si -¿qué?- como ya no tengo que estudiar no tengo mucho que hacer ¿comenzó hace mucho?

-No… digo sí, pero ven te cuento –le dije, se sentó en el sofá frente a mi cama y le expliqué la trama de la serie hasta donde iba y le di recomenzar al capítulo que estaba viendo.

A las 2 am ella se quedó dormida a mi lado, yo seguí viendo los últimos dos capítulos del DVD y al fin lo apagué. Me extrañó que no comenzara a moverse o algo por el sueño, traté de no despertarla mientras me quitaba de su lado y me ponía frente a ella para cargarla y acostarla en mi cama pero mala suerte la mía se despertó cuando la soltaba.

-¿Se acabó?

-Sí, pero no te preocupes mañana la volvemos a ver, duérmete –le dije pasito pero ya estaba despierta.

-Pero ya no tengo sueño.

-¿Quieres que sigamos viendo la serie?

-No –me respondió yo estaba sentado frente a ella, se corrió a un lado y me dijo- mejor cuéntame que hiciste hoy.

Me acomodé en el lugar que me dejó y le dije lo poco que hice.

-Creo que tu viste lo que hice hoy, después de desayunar me bañe y después me puse a preparar el almuerzo, luego me puse a revisar unos balances y estrategias de la oficina y cuando llegaste comí y me después me puse a ver “Heroes” y ya ese fue me día. Mejor dime cómo te fue con Tomoyo en el centro comercial.

-Bueno pues tampoco hicimos mucho ella me recogió aquí y fuimos hablamos algo mientras llegábamos.

-¿Hablaron? –me pregunté más yo que a ella.

-Sí, hablamos. Bueno me contó que en la empresa le va muy bien y como siempre hizo su intento de presentarme a alguien.

-¡¿Qué?!

-Ella siempre me dice eso –me explicó- siempre que salimos a algún lado; me comienza a hablar bien de algún chico que conoce, aunque esta vez estaba más entusiasmada con ese chico Yaisuke -¿cómo así que le hablaba de chicos? No que no quería que la lastimara, ¿eso sólo lo podía hacer yo?

-¿Y tú que le dijiste? –pregunté preocupado.

-Lo mismo de siempre; que no me interesa –suspiré aliviado.

-¿Y luego qué hicieron?

-Bueno llegamos al lugar y como siempre en el primer lugar encontré lo que buscaba, pero Tomoyo quiso caminar un poco más, para ver lo nuevo de algunas tiendas y supuestamente la que iba a comprar era yo pero fue ella la que salió llena de bolsas, al final comimos un crepé y regresamos.

-Entiendo y ¿viste algo que te gustara?

-¿De qué?

-De todo.

-Solo necesitaba las camisas.

-Pero… pues hablo –cerré los ojos- de algo que te gustara… sin necesitarlo –tomé la cobija de la cama y me cubrí pues tenía mucho frío.

-No, es decir sino lo necesito para que comprarlo ¿no? –creo que me miró, eso asumo pero no se porque tenía mis ojos cerrados y la luz estaba apagada- para que perder el tiempo con eso.

-Pero… si te gusta…por…qué… no tenerlo… es como los juguetes de los niños… no los necesitan… pero les gusta.

-Pues no, no quería ningún juguete –estaba hablando de juguetes o de que nada le gustó, no supe- para qué iba a comprar algo que me guste –preguntó pero no respondí pues estaba a punto de ser vencido por el sueño, creo que dije un pues pero no estoy muy seguro.

Al día siguiente me desperté y a mi lado estaba Sakura durmiendo de lo más tranquila, sonreí por verla ahí, a mi lado en mi cama, era algo irónico, pues nos quedamos dormidos ninguno intentó que durmiéramos juntos jaja. Me puse a verla dormir, sus cejas eran perfectas y sus pestañas largas se veía que dormía plácidamente sin preocupación alguna. Me alarmé pues recordé que ella todos los días se pone a gritar y sino pues entonces se mueve intranquila en la cama, me cercioré de que estuviera respirando y sí todo estaba aparentemente bien, y ella estaba durmiendo tranquila en mi cama.

La alarma de mi despertador sonó e intenté apagarla rápido pero ella se alcanzó a despertar.

-Buenos días- le dije.

-Buenos días.

-¿Qué tal dormiste? –le pregunté.

-Muy… bien –contestó como extrañada- muy bien.

-¿Y qué soñaste? –se rió.

-No me lo vas a creer pero soñé que tenía poderes –se burló- soñé que tenía cartas mágicas y con ellas salvaba la ciudad y tú me ayudabas con una espada jajaja.

-Yo sé manejar espadas –le dije- tal vez no sea mentira.

-Aja, y entonces las cartas y mi magia…

-Bien ya la encontraras jajaja.

-Y no grité –reflexionó.

-Si me di cuenta, creo que si no hubiera sido por mi despertador hubieras dormido un poco más.

-Tal vez, ¿raro no? Que no gritara…

-Tal vez te hizo bien dormir conmigo –bromeé.

-Más bien me hizo bien ver esa serie ¿la seguimos viendo hoy?

-Sí, claro si quieres.

-Sí, la verdad es que es muy interesante.

-Bien entonces vamos a desayunar y seguimos viéndola ¿no?

-Sí –me respondió, nos levantamos y así lo hicimos después de desayunar seguimos viendo la serie, repetí los capítulos que ella no vio, y como a las 3pm pedimos una pizza pues no queríamos cocinar y así pasamos el domingo viendo “héroes” y comiendo pizza, muy entretenidos.

Continuará---

N/A: Bueno hasta ahí lo dejo porque si no me queda muy largo el capi. Espero les guste el avance de Shaoran con Saku y que tal los sueñitos de Shao jajaja con eso me divertí y bueno los de Saku son preocupantes qué tal la relación que llevan ahora que viven juntos???

Bye.
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Kairi
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MensajeTema: Que chebere   02.03.10 19:22

felicidades nuevamente por el capi te quedo muy chevere sigue asi que la verdad tu historia me ha cautivado
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daracanela
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MensajeTema: Re: Halo   02.03.10 22:45

Intentaré subir nuevos capis en estos días, es que 1 se me olvida por la U y 2 ps no me preocupo porque no hay tantos seguidores jajaja así que peor de olvido, pero gracias por el mensaje y pues por los pocos lectores sacaré tiempito para el nuevo capi.
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MensajeTema: Re: Halo   

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